Sheinbaum cancela impuesto a videojuegos violentos y opta por campañas de concientización para jóvenes

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La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo informó este martes que su administración canceló el impuesto a los videojuegos violentos que estaba contemplado para entrar en vigor en 2026, y en su lugar impulsará campañas de concientización dirigidas a jóvenes sobre los riesgos asociados al uso excesivo de videojuegos y la promoción de valores de paz.

La medida, incluida inicialmente en la propuesta de Ley de Ingresos y el paquete fiscal para 2026, buscaba gravar con un impuesto especial los videojuegos con contenido considerado violento como parte de la política de salud pública y recaudación. Sin embargo, Sheinbaum explicó que determinar con precisión qué títulos son violentos y cuáles no resultaba complicado e inviable desde el punto de vista práctico, por lo que se decidió retirar el impuesto del paquete fiscal.

En la conferencia matutina, la mandataria señaló que si bien la intención era reducir la exposición de niños y adolescentes a contenidos potencialmente perjudiciales, la clasificación de videojuegos según nivel de violencia y la aplicación de un gravamen específico presentaba dificultades operativas en su implementación. “Es muy difícil distinguir entre un videojuego que tiene violencia y uno que no, entonces ¿cómo le vas a poner un impuesto?”, comentó la presidenta al anunciar la decisión.

Ante este contexto, el gobierno federal optará por enfocar los esfuerzos en campañas de concientización y prevención dirigidas a la población juvenil, en particular para promover una cultura de paz, bienestar emocional y uso equilibrado de tecnologías digitales. Según Sheinbaum, dichas campañas se impulsarán como parte de programas más amplios de salud pública que atienden el bienestar de adolescentes y jóvenes, así como temas de convivencia y reducción de comportamientos agresivos.

La decisión ocurre en medio de un debate más amplio sobre la relación entre el contenido de entretenimiento digital y la conducta de los jóvenes, un tema que ha generado posiciones encontradas entre académicos, legisladores, padres de familia y la industria de los videojuegos. Aunque algunos estudios señalan posibles asociaciones entre ciertos contenidos y comportamientos momentáneos de agresión, no existe un consenso científico que establezca causalidad directa entre videojuegos violentos y violencia real, lo que ha sido parte de los argumentos alrededor de la medida.

La cancelación del impuesto a videojuegos violentos se suma a otras decisiones del gobierno para reformular políticas públicas hacia un enfoque más preventivo y educativo, en lugar de medidas recaudatorias que podrían tener efectos indirectos sobre sectores culturales y tecnológicos en crecimiento.

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