El modelo chino que asegura salud para millones
Organización que sostiene un sistema masivo
La cobertura médica en China alcanza a más del 95% de su población, una cifra notable para un país que supera los mil 300 millones de habitantes. Este avance se sostiene en una estructura coordinada que reúne instituciones sanitarias, financieras y regulatorias. La Comisión Nacional de Salud dirige las reformas, supervisa programas y administra planes nacionales. También trabaja con la Administración Estatal de Medicina Tradicional China para integrar terapias modernas y tradicionales en un mismo esquema.
El financiamiento proviene del Ministerio de Finanzas y de la Administración Estatal de Seguros de Salud. Esta última regula precios farmacéuticos, administra seguros generales y de maternidad, y diseña mecanismos para atender emergencias o contingencias. El Congreso Nacional de las Personas establece políticas de salud prioritarias, mientras que la Comisión Nacional de Reforma y Desarrollo diseña la infraestructura que sostiene el sistema.
La red incluye además al Centro de Control de Enfermedades y a la Academia de Ciencias Médicas, responsables de investigación, vigilancia epidemiológica y desarrollo tecnológico. Gracias a esta organización, el país garantiza atención incluso en zonas remotas.
China opera tres tipos de seguros: uno para trabajadores urbanos, otro para residentes rurales y un tercero para personas que carecen de empleo formal, incluidos niños, adultos mayores y trabajadores independientes. Esta clasificación facilita que la cobertura llegue a grupos con necesidades distintas.
Inversión y servicios amplios que sostienen el acceso
El sistema se mantiene a través de una inversión considerable. En 2024, el país asignó 9.09 billones de yuanes al sector salud, equivalentes al 6.7% de su PIB, con una meta de superar el 7% en los próximos años. La oferta incluye atención primaria, cuidados especializados, salud mental, medicamentos, fisioterapia, terapia intensiva y medicina tradicional china. Cuando el sector público no cubre algún servicio, el sector privado interviene para complementar la atención, lo que evita que los ciudadanos enfrenten gastos significativos.
Los reportes del State Council Information Office indican que el modelo chino avanzó entre 2021 y 2025 mediante esta combinación de inversión y organización, lo que permitió ampliar cobertura, mejorar instalaciones y modernizar sus capacidades médicas.
En México, el Inegi calcula que el 63.4% de la población cuenta con seguridad social. La diferencia entre ambos países muestra la distancia entre dos modelos con niveles de financiamiento muy distintos. Mientras China destina una proporción de su PIB cercana a las recomendaciones internacionales, México asigna entre 2.5% y 2.6%, cifra menor a la sugerida por organismos globales.
El caso chino se observa como un ejemplo de cómo la organización institucional, una inversión sostenida y la integración de servicios pueden ampliar la cobertura médica en naciones con grandes poblaciones. Más que contrastes, la comparación subraya la importancia de fortalecer la salud como un pilar del bienestar y el desarrollo.
