El diario estadounidense publicó su selección anual de las “67 personas más elegantes de 2025” e incluyó a la presidenta de México, destacando su estilo único, que mezcla elegancia formal con textiles indígenas y bordados tradicionales.
Un reconocimiento poco común
Este listado suele reunir figuras de la moda, el entretenimiento, el deporte y la cultura. En 2025, junto a Sheinbaum aparecen artistas, celebridades, creativos y también líderes globales.
El medio subraya que a diferencia de otros incluidos, la mandataria destaca no sólo por su apariencia, sino por convertir su vestimenta en un símbolo cultural: utiliza prendas bordadas hechas por artesanos indígenas de México y ha impulsado acciones contra marcas que imitan sin reconocer ese trabajo.
Por ello, su estilo se percibe como una declaración de identidad nacional, digna de formar parte de una lista global de personalidades que “moldean nociones de estilo y autoexpresión”.
El valor simbólico del atuendo
- Sus elecciones estilísticas reflejan respeto por el patrimonio cultural mexicano.
- The New York Times resalta que su atuendo no es sólo moda, sino una forma de visibilizar y dignificar la labor artesanal de comunidades indígenas.
- Al colocarla en contexto internacional, su nombramiento lleva ese mensaje más allá de las fronteras.
¿Por qué la inclusión importa más allá del estilo?
Que una presidenta latinoamericana —y mexicana— esté en una lista global de “estilo” exhibe una mezcla inusual de política, identidad cultural y moda. El reconocimiento llama la atención sobre la diversidad cultural de México y la posibilidad de que el estilo se convierta en una herramienta de representación simbólica.
Además, ofrece otra dimensión —a veces subestimada— del papel del poder político: la de comunicar valores identitarios con la forma de vestir. Con esta inclusión, Sheinbaum visibiliza la riqueza artesanal y cultural, y lo transforma en parte de su narrativa pública.

