Ultraprocesados, una amenaza en expansión global

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¿Qué revela la nueva evidencia científica internacional?

Una serie de revisiones publicadas en “The Lancet” expone que los alimentos ultra-procesados dominan la dieta mundial y generan consecuencias directas en la salud pública. Los autores explican que esta expansión responde al interés comercial de las principales corporaciones alimentarias, no a criterios de nutrición o sostenibilidad. El análisis incluye comparaciones con la antigua estrategia de la industria tabacalera, porque ambas buscaron influir en la opinión pública para ocultar riesgos.

Además, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF respaldan las conclusiones, al señalar que el consumo creciente de estos productos constituye una amenaza “sistémica” para la salud global, la equidad alimentaria y el medio ambiente. Ambas instituciones insisten en que los gobiernos deben actuar, porque el fenómeno ya afecta a la población en el presente y no representa un riesgo futuro hipotético.

¿Cómo se expanden los ultra-procesados en el mundo?

Los especialistas definen los ultra procesados como preparaciones industriales diseñadas para estimular el apetito y favorecer un consumo repetido. Según la catedrática María Bes Rastrollo, su expansión se explica porque resultan baratos, accesibles, de sabor intenso y con una publicidad que supera a la de muchos alimentos frescos.

Los datos recopilados en más de 36 países muestran que el porcentaje de ultra procesados dentro de la dieta varía ampliamente: desde el 9% en Irán hasta más del 60% en Estados Unidos. Aunque los países desarrollados muestran mayor exposición, las naciones de ingresos medios y bajos registran un crecimiento acelerado. Entre 2007 y 2022, las ventas per cápita aumentaron hasta un 60% en algunos mercados emergentes, lo que confirma que el problema avanza a escala planetaria.

La expansión también reemplaza tradiciones culinarias. Algunos países mediterráneos mantienen niveles bajos de consumo, pero otros, como España, ya triplicaron su ingesta en dos décadas. Estudios recientes indican además que los productos listos para comer crecieron casi 50% en supermercados desde 2022.

¿Qué riesgos implican y qué acciones piden los expertos?

Los investigadores revisaron 104 estudios publicados entre 2016 y 2024 y encontraron asociaciones constantes entre el consumo de ultra procesados y un mayor riesgo de obesidad, diabetes tipo 2, hipertensión, enfermedades cardiovasculares, trastornos renales, depresión y mortalidad general. Aunque algunos científicos señalan que los datos son observacionales, el consenso apunta a que la evidencia resulta suficiente para intervenir.

El metaanálisis también denuncia las tácticas corporativas que buscan frenar regulaciones, influir en el debate científico y moldear la opinión pública. En publicidad, tres grandes empresas gastaron en 2024 más de 11 mil millones de euros, cifra que supera ampliamente el presupuesto operativo de la OMS.

Frente a este escenario, los especialistas proponen etiquetados claros, impuestos que desincentiven productos insanos, restricciones publicitarias y regulación en escuelas y hospitales. Coinciden en que mejorar la dieta no depende solo del individuo, sino de políticas coordinadas que equilibren el poder entre los consumidores y la industria.