Cine mexicano premiado mundialmente, ignorado localmente
Desafíos actuales del sector
El cine mexicano atraviesa un momento de contrastes. Por un lado, los ingresos de taquilla mantienen su peso dentro de la industria cultural; por otro, la circulación de películas nacionales sigue muy limitada. Aunque México cuenta con más de 7 mil 300 pantallas, solo el 4 por ciento de los boletos corresponde a producciones locales. Esta cifra preocupa a creadores y especialistas, quienes señalan que el público no accede de manera equilibrada a su propio cine.
El director Rigoberto Castañeda, presidente del comité Directores México, considera insuficiente la presencia nacional en cartelera. Afirma que el público se acostumbró durante tres décadas al dominio estadounidense y que la recuperación se frenó con la pandemia. Mientras tanto, el país produjo 240 largometrajes, concluyó 157, y estrenó 112 películas nacionales en 2024. Sin embargo, no todas llegaron a salas.
La situación se evidencia en casos recientes. La cinta Soy Frankelda atrajo al público de la animación, aunque enfrentó una apertura complicada por coincidir con estrenos internacionales de gran expectativa. El impulso posterior en taquilla mostró que, cuando las audiencias descubren opciones locales, la respuesta mejora.
Competencia desigual en pantallas
La distribución del cine mexicano enfrenta otro obstáculo: la concentración del mercado en pocas empresas privadas. Ellas deciden la permanencia y la ubicación de las películas, lo que deja un espacio reducido al cine nacional. Además, la asistencia a salas compite con el crecimiento de las plataformas digitales, que modifican los hábitos de consumo.
Castañeda subraya el papel del modelo de negocio de los grandes exhibidores, que priorizan producciones con alto retorno asegurado. Los blockbusters extranjeros ocupan la mayoría de pantallas y horarios estelares. Por su parte, muchas películas mexicanas cuentan con campañas de marketing limitadas, lo que reduce su alcance inicial. A esto se suma que los exhibidores retienen entre 50 y 75 por ciento de la taquilla, mientras que las distribuidoras reciben entre 15 y 30 por ciento, dejando márgenes estrechos para productores nacionales.
Pese a estas dificultades, el cine mexicano mantiene presencia internacional. En 2024 se estrenaron 50 películas en el extranjero y se obtuvieron 168 reconocimientos en más de 20 países. También destaca la participación de nuevos talentos, con 129 óperas primas dentro del registro anual. El apoyo público sigue siendo clave, con 99 producciones respaldadas por recursos estatales y federales.
Propuestas para fortalecer la exhibición
Especialistas y creadores coinciden en que se necesitan políticas públicas que favorezcan una oferta más equilibrada. Entre las propuestas se encuentra establecer cuotas obligatorias de exhibición, acompañadas de reglas que eviten horarios marginales. También se plantean incentivos fiscales para las cadenas que incrementen el número de funciones de cine nacional.
Además, se sugiere aumentar los fondos para distribución y promoción, con recursos destinados a campañas que permitan competir frente a las producciones internacionales. Otra línea de acción es expandir los circuitos culturales, como cinetecas y salas independientes, y crear una cadena nacional de cines con precios accesibles.
Para los creadores, estas medidas permitirían que el público se vea reflejado en sus propias historias y que el cine mexicano encuentre un espacio más justo dentro de la cartelera nacional.
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