Naima Acosta: la Miss Suiza con sangre mexicana

¿Quién es la joven que busca la corona?

El certamen de Miss Universo 2025 tendrá un toque especial para México. Además de la representante nacional Fátima Bosch, otra candidata con raíces mexicanas se perfila entre las favoritas: Naima Acosta, quien competirá con la banda de Suiza, pero lleva en el corazón la herencia suizo-mexicana que la define.

Nacida en Giubiasco, en el cantón de Tesino (Suiza), Naima Acosta, de 20 años, es hija de madre suiza y padre mexicano originario de Yucatán. Su historia refleja una vida entre dos mundos: los Alpes suizos y el Caribe mexicano.

¿Cómo fue su infancia entre dos culturas?

Durante su niñez, Naima vivió varios años en Puerto Aventuras, Quintana Roo, donde descubrió su amor por la música, el arte y la alegría del Caribe. En ese tiempo, practicó artes marciales y gimnasia, además de aprender a pintar con acuarelas, óleos y acrílicos.

Tras el divorcio de sus padres, regresó a Suiza, donde continuó sus estudios y trabajó en el ámbito comercial antes de dedicarse por completo al modelaje y los concursos de belleza. Su formación multicultural le permitió desarrollar una visión amplia del mundo y un estilo que mezcla la elegancia europea con la pasión latina.

¿Por qué su historia inspira a tantos?

El 27 de septiembre de 2025, Naima se coronó como Miss Suiza, durante una gala en Berna, la capital del país. Desde entonces, su nombre ha dado la vuelta al mundo y ha despertado orgullo entre los mexicanos, quienes la consideran una embajadora de la diversidad cultural.

El próximo 21 de noviembre, representará a Suiza en el Miss Universo 2025, que se llevará a cabo en Pak Kret, cerca de Bangkok, Tailandia.

Más allá de la belleza, Naima Acosta busca dejar huella con un mensaje claro: promover la sostenibilidad, el arte y las causas sociales. En diversas entrevistas, ha expresado su deseo de “ser un puente entre culturas” y demostrar que la belleza puede inspirar empatía y unión.

Su historia no solo simboliza la conexión entre dos países, sino también el poder de la identidad y la mezcla de culturas que define a una nueva generación de mujeres: seguras, conscientes y dispuestas a brillar en cualquier escenario del mundo.