La Federación Mexicana de Diabetes (FMD) advirtió que el nuevo Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) a las bebidas no calóricas debe ir acompañado de campañas de educación nutricional para que los consumidores comprendan cómo sustituir adecuadamente estos productos.
Su directora, Gisela Ayala, señaló que aunque el exceso de azúcar es uno de los principales factores de riesgo para desarrollar diabetes tipo 2, sobrepeso y obesidad, imponer un gravamen a las bebidas con edulcorantes no garantiza por sí solo una mejora en la salud pública. “Si no se informa cómo hacer un cambio adecuado, las medidas difícilmente tendrán el efecto deseado”, advirtió.
¿Qué implica el nuevo impuesto?
A partir de 2026, todas las bebidas no calóricas —incluidas las versiones light, cero azúcar y las bebidas hidratantes o electrolíticas— deberán pagar un IEPS de 1.5 pesos por litro.
Ayala explicó que esta medida podría limitar las opciones para quienes buscan reducir su consumo de azúcar o controlar enfermedades metabólicas, ya que los edulcorantes han demostrado ser una alternativa eficaz para mantener estables los niveles de glucosa en sangre.
La FMD recordó que en México 14 millones de personas viven con diabetes, y hasta 2017, el 96% de ellas consumía productos con edulcorantes bajos o sin calorías.
¿Qué riesgos existen para los pacientes con diabetes?
Ayala destacó que bebidas como los sueros orales son esenciales para pacientes con hiperglucemia, ya que ayudan a rehidratar el organismo tras la pérdida de líquidos provocada por el exceso de azúcar en la orina. En estos casos, las versiones sin calorías representan una opción segura para mantener el equilibrio sin elevar los niveles de glucosa.
No obstante, advirtió que no existen estudios que evalúen el impacto que tendrá el nuevo impuesto entre esta población, por lo que la educación al consumidor será clave para evitar decisiones erróneas al elegir bebidas.
Actualmente, productos como Electrolit y Pedialyte están exentos de IVA, IEPS y del etiquetado frontal, debido a su clasificación como “medicinales”. Sin embargo, su contenido de glucosa puede superar hasta 3.7 veces lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
La FMD insistió en que la mejor forma de hidratarse sigue siendo el agua potable, pero también pidió impulsar una regulación integral que incluya educación, etiquetado claro y acompañamiento médico, para que las políticas de salud realmente beneficien a los pacientes y fomenten hábitos saludables.
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