Tortuga caguama vulnerable y en peligro en Baja California Sur
Llegada y permanencia en Baja California Sur
Cada año, la tortuga caguama recorre miles de kilómetros desde el Pacífico occidental y llega al Golfo de Ulloa, en Baja California Sur, donde se alimenta, crece y se reproduce durante cerca de dos décadas. Esta zona concentra una de las mayores poblaciones de la especie en el mundo y, desde 2015, cuenta con un Refugio Pesquero creado para disminuir la interacción con actividades humanas, en especial la pesca.
Sin embargo, desde 2014 autoridades mexicanas han registrado más de 2 300 ejemplares muertos dentro del área protegida. Estas cifras representan casi el 6 % de la población estimada en la región, lo que genera preocupación entre especialistas y organizaciones ambientales que advierten sobre riesgos para la supervivencia de la especie.
Además, normas nacionales como la NOM-059 y listados internacionales, como la Lista Roja de la UICN, clasifican a la caguama como especie en Peligro de Extinción. A pesar de los esfuerzos de conservación, la mortalidad continúa y los reportes públicos muestran variaciones anuales significativas, con picos entre mayo y agosto, época de mayor actividad pesquera.
Falta de certezas científicas y consenso
Organizaciones ambientales y expertos señalan que México no cuenta con estudios recientes que determinen con claridad las causas de muerte. Investigaciones previas atribuyeron parte de la mortalidad a eventos de pesca incidental, pero también identificaron otros factores y una proporción considerable de casos sin causa definida por el avanzado estado de descomposición de los cuerpos.
Por su parte, grupos pesqueros locales afirman que la pesca no representa el principal motivo de los decesos y señalan fenómenos ambientales, como cambios bruscos de temperatura marina, que pueden afectar el comportamiento de las tortugas y aumentar su vulnerabilidad a impactos con embarcaciones.
La falta de datos actuales ha generado un debate prolongado y un ambiente de desconfianza entre autoridades, investigadores y comunidades pesqueras. Mientras tanto, el Gobierno federal realizó en 2024 una expedición científica para conocer el estado del hábitat, aunque los resultados no ofrecieron conclusiones claras sobre la mortalidad de estos animales.
Vacío legal y repercusiones internacionales
El marco regulatorio presenta un vacío importante: el acuerdo vigente para la Zona de Refugio ya no incluye un límite específico de mortalidad de tortugas, pese a que la normativa previa sí lo establecía. Esto genera incertidumbre sobre cuándo corresponde suspender la pesca y permite interpretaciones que podrían debilitar la protección de la especie.
Mientras tanto, Estados Unidos aplicó medidas simbólicas contra embarcaciones mexicanas que operan en el Golfo de Ulloa, argumentando incumplimientos en los compromisos de conservación. Especialistas proponen fortalecer la coordinación entre instituciones, comunidades locales y organizaciones científicas para cerrar brechas legales, transparentar la información y garantizar la conservación sin afectar la economía pesquera regional.
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