La cantante pop Chappell Roan transformó cada alfombra roja en un escenario de fantasía. En menos de dos años, su estilo teatral y provocador la convirtió en un ícono del maximalismo dramático, una corriente que mezcla glamour, rebeldía y arte performático.
Del pop a la performance
Roan, autora de éxitos como Pink Pony Club y Good Luck, Babe!, fue nominada a los Grammy 2026 en las categorías de Grabación del Año y Mejor Interpretación Pop Solista por su tema The Subway. Además, será headliner del Lollapalooza Argentina 2026, donde compartirá escenario con Skrillex y Paulo Londra.
Su debut en la Met Gala 2025 marcó un antes y un después. Apareció con un traje de dos piezas en tonos fucsia y magenta diseñado por Paul Tazewell, hecho con materiales reciclados y vintage. El conjunto, lleno de brillos y texturas, se completó con botas enjoyadas, maquillaje plateado y un peinado voluminoso rojo fuego. Fue una declaración de principios: exceso, color y autenticidad.
Arte, moda y teatralidad
En los Premios Grammy 2025, donde ganó como Mejor Artista Nuevo, eligió una pieza vintage de Jean Paul Gaultier inspirada en el impresionismo. El vestido, con pinceladas doradas y ocres, evocaba a Degas. Lo acompañó con un velo verde menta y guantes azul celeste, reforzando su estética de cuento y dramatismo visual.
Otra de sus apariciones más comentadas fue su look de fantasía marina: un vestido en tonos verde musgo y dorado oxidado que simulaba algas y tesoros hundidos. El corset brillaba con copas metálicas y las capas de malla recordaban un hallazgo submarino. Llevó incluso un tridente dorado y una corona de coral, reafirmando su gusto por lo mitológico y lo escénico.
El poder del personaje
Roan suele combinar referencias punk, drag, teatrales y barrocas. Apareció como arlequín glam, en un traje de diamantes rojos, negros y dorados con hombros estructurados y volantes. En otra ocasión evocó el lujo decadente del cabaret con un kimono de seda floral y guantes dorados que imitaban piel de serpiente.
Su maquillaje siempre es parte del espectáculo: sombras gráficas, glitter, labios intensos y cejas delineadas con dramatismo. El cabello rojo, casi siempre libre, es ya una firma de identidad.
En una de sus propuestas más conceptuales, lució un corset que imitaba un rostro tridimensional femenino con sombras y labios pintados, acompañado de una falda de tiras y botas de plataforma negras. En otra, apareció como salida de una ópera romántica: un vestido rosa pastel con velo, bordados y corona dorada, inspirado en los cuentos medievales.
Entre lo teatral y lo auténtico
Chappell Roan ha convertido la moda en una extensión de su música: un acto performático y emocional. Cada aparición es un manifiesto visual sobre la libertad, el arte y la identidad. Su estilo no busca agradar, sino provocar y fascinar.

