Tres semanas de conflicto sin solución
El Instituto Tecnológico de Tehuacán (ITT) cumplió 21 días en paro estudiantil sin lograr acuerdos con las autoridades educativas. Desde el 15 de octubre, las clases permanecen suspendidas mientras un grupo de alumnos mantiene guardias permanentes en el plantel ubicado en Coapan, perteneciente a Tehuacán.
Los jóvenes reclaman la destitución del director Faustino Sergio Villafuerte Palavicini, a quien acusan de irregularidades financieras y administrativas, así como de negligencia en el mantenimiento de las instalaciones. Pese a los acercamientos con representantes de la Secretaría de Educación Pública (SEP) y la Dirección General de Institutos Tecnológicos (DGITT), el conflicto continúa sin acuerdos formales.
Los estudiantes aseguran que durante los tres años de la actual administración, sus demandas más básicas han sido ignoradas. Exigen aulas y laboratorios equipados, sanitarios en condiciones adecuadas y transparencia en el manejo de recursos.
Deficiencias y condiciones insalubres
El movimiento estudiantil surgió tras el deterioro visible del campus, donde se reportan problemas de agua, mobiliario dañado y equipos obsoletos en los laboratorios de Ingeniería Bioquímica y Electrónica. Según testimonios, de los más de cuatro mil alumnos inscritos, solo funcionan dos sanitarios por género, ambos en mal estado.
Además, los jóvenes denunciaron la presencia de plagas como ratones y mosquitos, lo que representa un riesgo para la salud. “Queremos estudiar en condiciones dignas, no buscamos enfrentamiento, solo rendición de cuentas”, expresó una de las voceras del grupo inconforme.
Los manifestantes señalaron que han enfrentado actos de hostigamiento, entre ellos vigilancia con drones y cortes de energía eléctrica dentro del plantel, lo que calificaron como intentos de presión para abandonar la toma.
Exigen auditoría y transparencia
Entre las principales peticiones, el alumnado exige una auditoría inmediata a la gestión de Villafuerte Palavicini y la presentación de informes financieros. Argumentan que, a pesar de los ingresos que recibe el instituto por recursos federales y cuotas estudiantiles, no existen reportes públicos sobre el destino de los fondos.
Cada estudiante paga aproximadamente 2 mil 300 pesos por semestre y 5 mil pesos adicionales por los cursos de inglés, sin que se entreguen materiales o libros. Los alumnos aseguran que no hay evidencia clara del uso del presupuesto, lo que incrementa su inconformidad.
Aunque ya sostuvieron reuniones con representantes federales, no se ha logrado una solución. Los jóvenes afirman que continuarán con el paro hasta obtener una respuesta concreta. “Mientras él siga cobrando, nosotros seguiremos aquí”, expresaron.
El paro en el ITT continúa como uno de los conflictos educativos más prolongados en la región, reflejo de un malestar creciente en los institutos tecnológicos del país.
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