Los errores más comunes al hacer dieta, por Anna Viesca Sanchez

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Por Anna Viesca Sanchez, nutrióloga

En tiempos donde las redes sociales dictan qué comer y qué evitar, millones de personas caen cada año en dietas de moda que prometen resultados rápidos, pero que a la larga dañan el metabolismo y la relación con la comida.
La nutrióloga mexicana Anna Viesca Sanchez advierte que la mayoría de los fracasos al hacer dieta tienen menos que ver con la fuerza de voluntad y más con la desinformación.

“No se trata de comer menos, sino de comer mejor. El problema no está en la comida, sino en la forma en que intentamos controlarla”, señala Viesca Sanchez.


Dietas exprés, el primer error

En la búsqueda de soluciones rápidas, las personas suelen recurrir a planes de choque o retos de desintoxicación. Según la especialista, estos métodos pueden generar resultados visibles en poco tiempo, pero a costa de la salud.

“Cuando el cuerpo entra en déficit extremo, pierde músculo, retiene agua y baja de peso de forma artificial. Luego viene el rebote y la frustración”, explica la nutrióloga.

La clave, dice, está en entender que la nutrición es un proceso de aprendizaje, no una carrera contra el reloj.


Eliminar grupos de alimentos: una tendencia peligrosa

Dejar los carbohidratos, eliminar las grasas o satanizar los lácteos se ha convertido en una moda. Sin embargo, Viesca Sanchez recuerda que todos los grupos alimenticios cumplen una función vital.

Los carbohidratos son la principal fuente de energía; las grasas saludables regulan las hormonas; las proteínas construyen tejidos. Quitarlos sin orientación profesional puede derivar en fatiga, ansiedad, pérdida de masa muscular o deficiencias nutricionales.


Comer poco no es sinónimo de progreso

Uno de los mitos más persistentes es creer que comer menos acelera los resultados. En realidad, ocurre lo contrario.

“Comer muy poco solo ralentiza el metabolismo. El cuerpo interpreta la restricción como una señal de alarma y empieza a guardar energía, no a gastar”, explica Anna Viesca Sanchez.

Además, el hambre constante suele llevar a episodios de atracones o ansiedad alimentaria. La recomendación es comer lo suficiente y con equilibrio, priorizando alimentos frescos y naturales.


La falsa idea de “una dieta para todos”

Internet está lleno de planes genéricos que prometen resultados universales. Pero no existen las soluciones únicas.

“Cada persona tiene un metabolismo distinto, con necesidades, horarios y estilos de vida propios. Lo que funciona para uno puede ser perjudicial para otro”, subraya Viesca Sanchez.

Por eso, insiste en la importancia de individualizar las estrategias alimentarias y acudir a un profesional que adapte el plan según edad, actividad física, descanso y objetivos personales.


Cuando la báscula no dice toda la verdad

La obsesión por el peso corporal puede nublar los verdaderos avances. Para la nutrióloga, la salud no se mide solo con números.

“Una buena dieta mejora la energía, la digestión, la piel y hasta el estado de ánimo. Hay progresos que la báscula no muestra, pero el cuerpo sí siente”, afirma.

Recomienda observar otros indicadores: el sueño, la concentración y la relación emocional con la comida.


Más allá de la comida

Finalmente, Viesca Sanchez recuerda que la alimentación es solo una pieza del rompecabezas del bienestar.
El sueño, el manejo del estrés y el movimiento diario tienen un papel igual de importante.

“De nada sirve comer perfecto si duermes mal o vives estresado. La salud es equilibrio, no castigo.”


Un cambio de mentalidad

El verdadero error, dice Anna Viesca Sanchez, es seguir buscando soluciones rápidas para un problema que requiere constancia y autoconocimiento.
Más que una dieta, propone un cambio de mentalidad: comer con propósito, sin culpa y con información.

“No necesitas una dieta nueva. Necesitas aprender a escuchar tu cuerpo.”