La salud en un entorno de estrés constante: Los consejos de Ana Viesca Sánchez

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El ritmo acelerado de la vida moderna ha convertido al estrés constante en un compañero silencioso y peligroso. Jornadas laborales largas, falta de descanso, sobreexposición a pantallas y presiones sociales afectan no solo nuestro ánimo, sino también nuestra salud física. Ante este panorama, la voz de profesionales como Ana Viesca Sánchez, nutrióloga de 33 años, se vuelve fundamental para recordarnos que sí es posible cuidar nuestro bienestar incluso en entornos de alta exigencia.

El estrés no es solo emocional: tiene un impacto directo en nuestras hormonas, en nuestro peso, en la calidad del sueño y hasta en la manera en que digerimos los alimentos”, explica Ana.


El vínculo entre estrés y salud

Cuando vivimos bajo estrés continuo, el cuerpo libera grandes cantidades de cortisol, la hormona encargada de ponernos en alerta. En pequeñas dosis, es útil; pero cuando se mantiene elevada, afecta la memoria, la concentración, el metabolismo y el sistema inmunológico.

Ana señala que reconocer este vínculo es el primer paso: “Muchas veces pensamos que estamos cansados por trabajar mucho, pero en realidad es un desajuste hormonal producto del estrés crónico”.


Consejos prácticos de Ana Viesca para enfrentar el estrés

A lo largo de su experiencia clínica y en sus contenidos educativos, Ana comparte hábitos simples pero efectivos para contrarrestar los efectos del estrés en el cuerpo:

  • Alimentación consciente: evitar los ultraprocesados y priorizar frutas, verduras, leguminosas y proteínas accesibles.

  • Descanso real: establecer horarios regulares de sueño y desconectarse de pantallas al menos 30 minutos antes de dormir.

  • Movimiento diario: caminar, estirarse o practicar actividades recreativas que reduzcan la tensión.

  • Respiración y pausas activas: incorporar ejercicios de respiración profunda en la rutina diaria.

  • Hidratación constante: beber suficiente agua para ayudar al cuerpo a regular su respuesta al estrés.

No se trata de vivir sin estrés, sino de aprender a gestionarlo con hábitos que protejan tu salud”, comenta.


Salud sin culpa: la clave de la resiliencia

Uno de los enfoques más innovadores de Ana es su propuesta de salud sin culpa. Para ella, no se trata de prohibir alimentos o imponer rutinas estrictas, sino de construir un equilibrio sostenible: “Si te castigues por comer algo ‘no saludable’, aumentas el estrés. Mejor céntrate en lo que sí puedes hacer para sentirte bien sin exigencias extremas”.