¿Por qué las medicinas tardan tanto en llegar a México?
Mientras miles de pacientes mexicanos esperan tratamientos que podrían salvarles la vida, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) enfrenta un grave rezago en la autorización de medicamentos. Según datos oficiales, existen actualmente 8 mil 922 trámites pendientes, una cifra que mantiene en pausa el acceso a terapias innovadoras, afectando especialmente a quienes padecen cáncer y enfermedades raras.
Cofepris: el guardián del abasto de medicamentos
La Cofepris es el organismo encargado de autorizar nuevos medicamentos, vigilar su calidad y facilitar que los tratamientos lleguen a quienes más los necesitan. No obstante, desde 2010 se acumula un retraso que hoy supera los 8 mil trámites, obstaculizando el acceso oportuno a medicinas vitales.
En palabras de Rafael Hernández, Comisionado de Autorización Sanitaria, “tenemos, al 30 de mayo, 8 mil 922 trámites pendientes. Contamos con solo siete días de trabajo para medicamentos y tres para dispositivos médicos”, lo que evidencia el limitado tiempo de procesamiento frente a la demanda creciente.
El impacto: pacientes esperando hasta tres años
El rezago en el registro sanitario no es solo un problema administrativo: se traduce en años de espera para los pacientes. De acuerdo con la Federación Latinoamericana de la Industria Farmacéutica (FIFARMA), en América Latina los pacientes tardan en promedio 4.7 años en acceder a tratamientos innovadores; en México, el tiempo ronda los tres años.
Éctor Jaime, Secretario de la Comisión de Salud en la Cámara de Diputados, lo resume con crudeza:
“Hay un doble retraso: en el registro de medicamentos y en la adquisición. Aunque un medicamento se apruebe, puede tardar años en ser adquirido por las instituciones”.
La propuesta: autonomía financiera para Cofepris
Una de las soluciones planteadas por legisladores y expertos es dotar a Cofepris de autonomía financiera. Actualmente, los recursos que ingresan por concepto de registros sanitarios van directamente a la Secretaría de Hacienda, en lugar de destinarse a fortalecer al organismo.
Jaime enfatiza:
“El dinero que se paga para el registro sanitario debe reinvertirse en agilizar esos procesos. La Cofepris necesita recursos propios para trabajar al ritmo que la salud de los mexicanos exige”.
La desorganización agrava la crisis
El problema no se limita al rezago en trámites. Eduardo Clark, Subsecretario de Integración Sectorial y Coordinación de Servicios de Atención Médica, reconoció que el crecimiento del sistema ha sido “muy desorganizado”, lo que ha complicado aún más la llegada de tratamientos al sector público.
Este caos administrativo repercute directamente en los pacientes, quienes ven cómo el tiempo juega en su contra mientras las autorizaciones se retrasan indefinidamente.
Los más afectados: pacientes con cáncer y enfermedades raras
Los pacientes con cáncer y padecimientos poco frecuentes son quienes sufren con mayor intensidad este atraso. Para ellos, cada día sin tratamiento puede significar el avance irreversible de su enfermedad.
La demora en la aprobación y adquisición de medicamentos no solo limita su calidad de vida, sino que también pone en riesgo su supervivencia.
