Satélite poblano vigilará volcanes en México

UPAEP Satélite volcanes

Un proyecto universitario con alcance nacional

La Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP) pondrá en órbita un nanosatélite con el objetivo de monitorear la actividad volcánica en México. Este satélite, llamado GXIBA-1, busca mejorar la capacidad de vigilancia de los volcanes activos del país, de los cuales solo alrededor de 40 presentan una actividad relevante que requiere observación constante.

La concesión otorgada por el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) reconoce a la UPAEP con alcance nacional, ya que se trata de un paso significativo para el desarrollo de la tecnología satelital mexicana. Además, el IFT calificó este logro como un “hito” dentro del sector. GXIBA-1 se convertirá en el segundo nanosatélite mexicano en ser lanzado desde la Estación Espacial Internacional, lo que fortalece la presencia científica del país en el espacio.

Este avance representa también una oportunidad para que otras instancias nacionales e internacionales accedan a los datos recolectados, siempre que la universidad lo permita.

Cinco años de preparación para llegar al espacio

El desarrollo del proyecto GXIBA comenzó hace aproximadamente cinco años. Desde entonces, la UPAEP gestionó ante organismos internacionales el uso de la frecuencia 437.300 MHz. Tras un proceso técnico y jurídico, el IFT aprobó la concesión para operar un satélite de tipo social, lo que permitió avanzar hacia la etapa final del lanzamiento.

GXIBA-1 es un dispositivo tipo CubeSat 1U, con una estructura de 10 centímetros por lado y un peso máximo de 2 kilogramos. Su órbita estará situada a 400 kilómetros de la superficie terrestre. Este nanosatélite cuenta con un plazo de tres años para ser puesto en órbita.

Entre las 19 solicitudes revisadas por organismos internacionales, la de la UPAEP fue la única de América Latina aceptada, lo que evidencia su solidez técnica y académica.

Un impulso para la ciencia y la política satelital

Este esfuerzo académico ha generado también un efecto en el ámbito federal. La propuesta de la UPAEP motivó al gobierno a reconsiderar su interés en el uso de recursos orbitales, un tema que había quedado relegado en años recientes.

El gobierno mexicano ha prometido lanzar un satélite propio antes del año 2030, con el objetivo de mejorar la conectividad nacional. Sin embargo, el proceso técnico podría tardar al menos cinco años, mientras que el nanosatélite de la UPAEP ya se encuentra en una fase avanzada.

La universidad demostró tener la capacidad jurídica, técnica y financiera para asumir este reto, respaldada por una fianza de Grupo Financiero Aserta. El caso de GXIBA-1 destaca así como un ejemplo de cómo la ciencia universitaria puede generar impacto social y tecnológico en México.