Firman México y EE. UU. histórico acuerdo ambiental

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Compromiso conjunto para frenar contaminación en Tijuana–San Diego

México y Estados Unidos firmaron un acuerdo binacional para atender la crisis ambiental en la frontera Tijuana–San Diego. Durante la 32ª Sesión del Consejo de la Comisión para la Cooperación Ambiental (CCA), la secretaria de Medio Ambiente de México, Alicia Bárcena Ibarra, y el administrador de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos, Lee Zeldin, consolidaron este compromiso mediante un Memorando de Entendimiento.

Este acuerdo se convierte en el primero entre ambas naciones bajo los gobiernos de Claudia Sheinbaum y Donald Trump. Representa un paso decisivo en la cooperación bilateral para enfrentar los retos sanitarios y ecológicos en una de las regiones fronterizas más afectadas por la contaminación.

Uno de los puntos clave del convenio es la búsqueda de soluciones integrales para detener el flujo de aguas residuales no tratadas hacia el océano. Para ello, las autoridades se apoyarán en el marco de la Acta 328 de la Comisión Internacional de Límites y Aguas.

Inversión en infraestructura y revisión continua

La firma del acuerdo binacional incluye compromisos específicos como la ampliación de la Planta de Tratamiento San Antonio de los Buenos, ubicada en el municipio de Tijuana. Además, se contempla explorar esquemas de financiamiento a través del Banco de Desarrollo de América del Norte, con el objetivo de garantizar la viabilidad de las obras a mediano plazo.

Durante el evento, Zeldin señaló que este avance representa una “victoria ambiental y fronteriza” para ambas naciones. Afirmó también que la cooperación será continua y estructurada, con revisiones operativas cada tres meses para evaluar avances y ajustes necesarios.

Por otro lado, el plan contempla el fortalecimiento de la infraestructura sanitaria existente y la ejecución de obras prioritarias a partir de 2025. Antes de que finalice el año, también se prevé la firma de una nueva acta que refuerce los acuerdos establecidos.

Este esfuerzo coordinado representa un nuevo enfoque en la relación bilateral en materia ambiental. Además de atacar la raíz del problema, plantea una visión sustentable para las comunidades fronterizas, que durante años han vivido con las consecuencias de la contaminación sin respuestas concretas.

La cooperación México–Estados Unidos en este proyecto marca un hito en la diplomacia ambiental regional. Las acciones que deriven de este acuerdo binacional podrían sentar un precedente para futuras colaboraciones en temas transfronterizos.