Escándalo en Calimaya: alcalde gana más que la gobernadora

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Ingresos del edil superan los 2 millones de pesos anuales

El edil recibe más del doble que Delfina Gómez, pese a altos niveles de pobreza en el municipio

El presidente municipal de Calimaya, Omar Sánchez Velázquez, se colocó en el centro de la polémica al revelarse que sus ingresos anuales en 2025 superarán por mucho a los de la gobernadora del Estado de México, Delfina Gómez Álvarez. De acuerdo con documentos oficiales, el alcalde recibirá más de 2.1 millones de pesos, mientras que la mandataria estatal percibirá alrededor de 1.2 millones.

Según el Presupuesto Basado en Resultados Municipales, firmado el 25 de febrero de 2025, Sánchez Velázquez tendrá una dieta anual de 1 millón 59 mil 840 pesos, es decir, cerca de 88 mil pesos al mes. Pero lo que más ha llamado la atención son las prestaciones adicionales: una gratificación de más de 812 mil pesos y un aguinaldo de 174 mil pesos, cifras que disparan su ingreso total.

Por su parte, Delfina Gómez Álvarez, según datos del portal de Transparencia estatal, percibe un salario neto mensual de poco menos de 97 mil pesos, junto con un aguinaldo de 188 mil pesos y una gratificación de 63 mil 668 pesos. Aun así, el total no se acerca a lo que gana el edil de un municipio que enfrenta severas carencias sociales.

¿Legal, pero desproporcionado?

La Constitución del Estado de México no establece un tope salarial para presidentes municipales. Sin embargo, deben acatar el artículo 127 de la Constitución federal, que señala que ningún servidor público puede ganar más que el presidente de la República. Aunque la dieta del alcalde no rebasa ese límite directamente, sus ingresos anuales, sumando todas las prestaciones, sí sobrepasan los de la gobernadora, lo que ha despertado críticas sobre la proporcionalidad y el uso de recursos públicos.

Organizaciones civiles y ciudadanos de Calimaya han cuestionado cómo es posible que un alcalde gane más que la máxima autoridad del estado, especialmente en un municipio con amplios niveles de pobreza.

Un contraste ofensivo con la realidad social

Calimaya es un municipio donde la desigualdad es una realidad cotidiana. Según cifras del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), más del 44% de la población vivía en pobreza moderada y más del 6.5% en pobreza extrema. A ello se suman carencias como la falta de seguridad social, acceso a servicios de salud y una alimentación adecuada.

Mientras tanto, el alcalde recibe ingresos que, para muchos habitantes del municipio, resultan indignantes en comparación con las condiciones de vida que enfrentan. Aunque no se ha pronunciado oficialmente sobre el tema, las críticas continúan creciendo en redes sociales y medios locales.

El caso de Calimaya abre un debate urgente sobre la regulación de salarios públicos, la transparencia en el uso del erario y la necesidad de garantizar que los recursos se distribuyan con justicia, especialmente en zonas con altos índices de vulnerabilidad.


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