Socavones en CDMX: una amenaza creciente bajo nuestros pies
Ciudad de México.– En los últimos meses, los socavones han vuelto a convertirse en una preocupación constante para miles de capitalinos. De todos tamaños y profundidades, estas peligrosas oquedades están apareciendo en diversas alcaldías de la Ciudad de México, afectando viviendas, calles, puentes e infraestructura urbana. Y lo peor: su formación no da tregua.
Una ciudad que se hunde… literalmente
Según datos del Sistema de Aguas de la Ciudad de México (SACMEX), entre diciembre de 2018 y septiembre de 2024 se registraron al menos 667 socavones, lo que representa un promedio de 111 casos por año. No obstante, expertos advierten que la cifra actual podría ser mucho mayor debido a la temporada de lluvias y la falta de mantenimiento preventivo.
La razón principal detrás de estos fenómenos está bajo tierra. El hundimiento desigual del suelo, ocasionado por la extracción excesiva de agua del subsuelo, debilita las conexiones entre tuberías de agua potable y drenaje. Esto provoca filtraciones que, con el tiempo, erosionan la tierra y forman cavernas que ceden con el peso de los vehículos o simplemente por la acumulación de agua.
Casas deshabitadas y calles clausuradas
Un ejemplo alarmante se encuentra en Camino de la Unión, colonia Providencia, en la alcaldía Gustavo A. Madero. Ahí, dos viviendas llevan más de dos años deshabitadas tras la formación de un socavón que comenzó en la vía pública y se extendió hasta los interiores de las casas. Una manta colgada en la fachada lo dice claro:
“Socavón gigante ocasionado por drenaje de aguas negras. ¡Autoridades de la GAM, exigimos su atención!”
Ambos inmuebles fueron declarados de alto riesgo por la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil (SGIRPC), y sus propietarios solo acuden esporádicamente a vigilar la zona. La alcaldía brinda apoyo económico para la renta a las familias desplazadas, pero el problema de fondo sigue sin resolverse.
A menos de 100 metros, otro socavón en el camellón de Loreto Fabela ha sido cubierto, pero aún deja escapar agua del subsuelo, indicando una falla no resuelta.
Una ciudad plagada de oquedades
La aparición de socavones no es exclusiva de una sola zona. En alcaldías como Xochimilco, Iztapalapa, Iztacalco, Azcapotzalco, Miguel Hidalgo, Álvaro Obregón y Gustavo A. Madero, los reportes se han vuelto comunes. Milpa Alta es la única demarcación que parece estar al margen del fenómeno.
Y no se trata solo de calles. También hay casos en puentes peatonales, avenidas principales e incluso zonas habitacionales donde el tránsito vehicular es nulo, lo que demuestra que el problema está más relacionado con el estado de las tuberías y el suelo que con el uso de la infraestructura.
Lluvias intensas y socavones: combinación letal
El ingeniero Walter Paniagua, especialista en infraestructura subterránea, explica que las lluvias intensas agravan la situación. Cuando el agua se filtra a través de tuberías rotas, arrastra tierra y materiales que forman cavidades subterráneas. El paso constante de vehículos o simplemente el peso del terreno puede hacer colapsar esa cavidad, generando un socavón.
Además, el agua busca caminos de menor resistencia, lo que puede desplazar el problema a zonas cercanas. Un socavón puede comenzar en un punto, pero desarrollarse metros más adelante, afectando incluso viviendas particulares.
Socavones emblemáticos de la CDMX
Entre los casos más recordados está el socavón que se abrió el 24 de agosto de 2023 entre las calles Monterrey y Chiapas en la colonia Roma, con una profundidad de cuatro metros. También el de Camino Sur, en Campestre Aragón, en la misma alcaldía Gustavo A. Madero, que alcanzó siete metros de longitud en plena temporada de lluvias.
Otro ejemplo es el ocurrido en Gabriel Ramos Millán, Iztacalco, donde se reportó una cavidad bajo un pilar de un puente peatonal. Debido a que no hubo fuga de agua visible, los trabajos de reparación tardaron más de una semana en iniciar.
¿Se puede prevenir?
Existen tecnologías que permiten detectar filtraciones antes de que generen daños mayores. Pequeños robots pueden recorrer el interior de las tuberías y detectar puntos débiles o rupturas. También se pueden aplicar técnicas como el uso de mangas internas para sellar tuberías sin necesidad de excavaciones.
Sin embargo, como advierte el ingeniero Paniagua, la falta de presupuesto para este tipo de mantenimiento podría ser uno de los principales obstáculos. “Desafortunadamente, es probable que no haya fondos suficientes para aplicar estas soluciones preventivas de forma generalizada”, señala.
Un llamado a la prevención
La temporada de lluvias en la Ciudad de México está lejos de terminar, y con ella aumenta el riesgo de más socavones. La falta de atención oportuna, el deterioro de las redes hidráulicas y el hundimiento natural del suelo capitalino convierten a este fenómeno en un problema estructural que requiere coordinación entre autoridades, presupuesto y acciones preventivas.
Porque mientras los socavones sigan apareciendo sin control, la seguridad de miles de capitalinos permanecerá en riesgo.
