El futuro que queremos

FERNANDO_ALBERTO_GARCÍA_CUEVAS columnista
POR FERNANDO ALBERTO GARCÍA CUEVAS

El Consejo Nacional de Población señala que en 1950 el promedio de vida fue de 46 años. Actualmente es de 75. Así mismo estima que para 2030 podría alcanzar 77 y 80 años respectivamente en 2050. Los niños que hoy por hoy tienen 10, cumplirán 18 en 2030, y 38 en 2050. Por su parte los jóvenes de 18 años, en 2030, cumplirán 36 y 56 años en 2050.

Como se puede apreciar la esperanza de vida, va en aumento. El futuro está mas cerca de lo que se imaginan. Nuestra generación, es responsable de lo que pasa actualmente y de cuanto ocurrirá años mas adelante. En un sentido o en otro, el futuro depende de nosotros. El presente, es sustancia vital del futuro.

Somos causa original de las consecuencias que moldean el porvenir. Superar la cultura de la improvisación, del “ahí se va” del “pues ya ni modo” es ineludible. Requerimos con urgencia desarrollar cultura de visión de futuro y planeación estratégica. Si bien es cierto, describir el futuro deseable, no es lo mismo que identificar un futuro indeseable, es conveniente observar y tomar conciencia de uno y otro.
En el primer caso, se requiere definir claramente el objetivo para alcanzar el futuro deseable. En el segundo caso, identificar las tendencias negativas que arrastran la sociedad hacia un futuro posible pero no deseable, ofrece la ventaja de corregir el rumbo. En un intento provocador de perfilar el futuro deseable, desde una perspectiva ciudadana, con certeza puedo relatar, el anhelo compartido de la mayor parte de la población.
Vivir una vida plena, saludable, segura, rica en conocimientos y virtudes, placentera, sensiblemente humanista, solidaria, justa, unida en propósitos y responsabilidades comunes. Una sociedad con ciudadanos, que se nutran de amor por su tierra de origen, por la humanidad y el planeta.

Orgullosamente mexicanos y ciudadanos del mundo comprometidos plenamente con el desarrollo humano de la comunidad. Una sociedad con niños y jóvenes en formación permanente, con sólidos cimientos de amor propio, dignidad y corresponsabilidad. Con un sistema de educación pública que promueva la libertad de conciencia, formadora de hombres y mujeres de bien, de conciencia activa, sólida auto estima personal y confianza, que sean sembradores de valores y principios de libertad, conocimiento, solidaridad, superación, dignidad y justicia.

Queremos una educación que desarrolle y estimule talentos y capacidades de los alumnos, que abreven y dispongan del conocimiento. Maestros que se instruyan, en formación permanentemente, en conocimientos, valore, y ciencia para enseñar. Queremos una sociedad con alumnos, maestros, padres de familia empoderados personal y comunitariamente, para vivir sus vidas con decoro, respeto a si mismos y a los demás, a la naturaleza, tanto, como a la sociedad que pertenecen.

Queremos una sociedad con ciudadanos exigentes de sus derechos, responsables de sus deberes, solidarios, perseverantes, quienes, con maestría, convierten en obras de arte sus vidas, que siembren, contribuyan a la superación integral de la sociedad, forjando una vida satisfactoria para ellos, sus familias, para las comunidades locales, nacional y global, de la que son parte indisoluble.

Aspiramos que nuestros hijos e hijas, evolucionen, se integren en sociedades de mujeres y hombres libres, de conciencia activa, de iniciativa, que conquisten ser felices y vivir plenamente. Este relato ciertamente es un anhelo, poderosa razón y fuerza que inspira. Genera sentido a la existencia, revalora la grandeza humana y el aprecio por la consagración de todas las libertades. La materialización de este anhelo es nuestra responsabilidad.