La misión de la UNAM

 

Armando Ríos Piter

 

Por una #SociedadHorizontal

 

Las declaraciones en torno a la Universidad Nacional Autónoma de México, realizadas por parte del presidente López Obrador generaron una gran polémica. El mandatario realizó dos duras aseveraciones. Por un lado, aseguró que la máxima casa de estudios “no estuvo a la altura de la crítica al neoliberalismo”. también lamentó que “se haya derechizado” en los últimos años. Afirmó que no solo fue dicha universidad pública, sino que todas las universidades fueron sometidas por el pensamiento neoliberal y “salvo honrosas excepciones”, muchísimos académicos se dedicaron a legitimar las privatizaciones.

 

Como universitario y ex alumno de la Facultad de Derecho, no coincido con esta apreciación. En mi experiencia de vida, la UNAM ha sido siempre un espacio de diálogo en el que tuve la oportunidad de encontrar visiones de todo tipo, posiciones de izquierda o derecha, progresistas y moderados, reformadores y continuistas. Un ámbito donde la conformación de su alumnado configura un amplio caleidoscopio de posiciones sociales, puntos de vista y entendimientos de la realidad. Una institución que busca que la formación profesional se conjugue con el compromiso social transformador. Donde la investigación en diversas áreas, tiene como finalidad concreta la evolución y el desarrollo humano.

 

Es cierto que hoy que el mundo ha cambiado, que el COVID-19 ha impactado de manera brutal las estructuras tradicionales de nuestra sociedad y especialmente, que el cambio tecnológico ha puesto en jaque el funcionamiento tradicional de nuestras sociedades, las universidades deben evolucionar y ponerse a la vanguardia. Aprovechar la diversidad de sus elementos componentes para generar nuevo conocimiento a partir de la interacción humana; potencializar con mayor ahínco la inteligencia emocional, a partir de las experiencias personales que generan un aprendizaje y enseñanza más profundos que la simple exposición de textos; cohesionar de una forma más efectiva los espacios de enseñanza con los de trabajo, para formar sujetos mejor integrados con el acontecer cotidiano.

 

Criticar al neoliberalismo debe entenderse como una posición que busque mejorar la realidad. No podemos tomarlo como un dogma. Hoy más que nunca, la hiper-conectividad nos deja claro el amplísimo universo de opiniones y posiciones que existen frente a un mismo tema. No existe una sola verdad, sino una multiplicidad de puntos de vista respecto a un hecho específico. Entender y principalmente respetar al que piensa diferente, es la única ruta que permitirá la verdadera evolución de nuestra sociedad. En un mundo polarizado, encontrar espacios que posibiliten el encuentro armonioso de ideas, es la única forma de producir conocimiento nuevo. De analizar los problemas y encontrar soluciones.

 

Esa es la esencia de la #SociedadHorizontal. Un conjunto de hombres y mujeres que cada día crece más, donde cada uno de ellos analiza la información que recibe y la comunica, conscientes de que su entendimiento de la realidad corresponde a sus propias circunstancias, mismas que no necesariamente son compartidas por el resto de los participantes. El diálogo, la transparencia y el respeto, entendido como “ponerse en los zapatos del otro”, se convierten en un claro ejemplo de la interconexión humana que hoy es cada vez mas evidente.

 

En un mundo polarizado, es precisamente esta la ruta para disminuir las tensiones y generar nuevos espacios de convivencia. Las universidades están convocadas a ser los “oasis para la conversación armoniosa, propositiva y constructiva”. La libertad de cátedra y la autonomía universitaria son ejes fundamentales para la conformación de sujetos sociales informados, despiertos y organizados.

 

Es ahí donde se esta incubando la semilla de una sociedad que rompa las cadenas del verticalismo de quienes creen que hay una verdad única o absoluta. Estoy convencido que eso es lo que hoy representa y ha representado la UNAM en el cumplimiento de su misión, también ese debe ser el compromiso de las universidades como instituciones del país. Por cierto, es curioso que sea también en esos espacios donde hoy se educa la clase media que tanto dolor de cabeza le ha generado a algunos últimamente.