Ocho personas murieron el sábado en Mogadiscio, la capital de Somalia, en un ataque con coche bomba en un punto de control cercano al palacio presidencial, que fue reivindicado por un grupo yihadista, informó la policía.

“Hemos confirmado que ocho personas, la mayoría civiles, han muerto y otras siete están heridas tras la explosión de un coche bomba”, dijo a la prensa Mucawiye Ahmed Mudey, comisario del distrito Hamar Jajab.

Este ataque sucedió cuando el jefe de Estado, Mohamed Abdullahi Mohamed, conocido como Farmajo, y el primer ministro, Mohamed Roble, estaban en medio de discusiones durante varias semanas sobre dimisiones y nombramientos dentro del aparato del servicio de seguridad.

La estruendosa explosión tuvo lugar poco antes de las 11:00 horas en el cruce de Ceelgab, donde se halla uno de los principales puntos de control que conducen a “Villa Somalia”, el palacio presidencial ubicado a un kilómetro de distancia.

Testigos relataron a la AFP que varios automóviles estaban esperando a ser inspeccionados en el momento del estallido y que las víctimas se encontraban atrapadas dentro de su vehículo en llamas.

El jefe del ejecutivo condenó el atentado y elogió la memoria de las víctimas sobre todo la de su colaboradora, “una joven dinámica y trabajadora, (…) una ciudadana devota”.

“Debemos cooperar en la lucha contra los despiadados terroristas que de manera regular matan a nuestro pueblo”, declaró en un comunicado Roble, quien está en pleno conflicto en las últimas semanas con el presidente del país africano.

Esta disputa entre los dos dirigentes genera preocupación porque pone en peligro el frágil proceso de la elección de un nuevo presidente, pero también porque su epicentro es la Agencia Nacional de Inteligencia y Seguridad (Nisa), el principal servicio en la lucha contra Al Shabab.

Ambos mandatarios están enfrentados por la destitución del jefe de Nisa, Fahad Yasin, amigo cercano de Farmajo, y luego ministro de Seguridad, tras una polémica investigación sobre la desaparición de un agente de esta agencia, llamado Ikran Tahlil.

Los servicios de inteligencia implicaron a Al Shabab, quien negó cualquier implicación, mientras que la familia de Tahlil acusa a Nisa de estar detrás del asunto.