Después de la casi completa disolución de las dos primeras caravanas por parte de las autoridades, una tercera caravana migrante en su mayoría haitianos, venezolanos y centroamericanos, salió la noche de este miércoles desde el municipio de Tapachula, en el estado de Chiapas, intentan llegar a el norte de México.

La mayoría de los que viajan en esta procesión migratoria han esta esperando varios días, e incluso meses, en respuesta de documentos oficiales que les permitan quedarse o transitar por México.

La desesperación y la falta de dinero los ha orillado a salir en caravana como su único medio y opción para avanzar en busca de la frontera norte del país.

Ni la lluvia que se ha presentado a lo largo de el territorio mexicano, ni el viento, ni el frio de la madrugada a podido detener al contingente, en el cual se reporta lleva a varias embarazadas.

Tres agencias de la ONU -Acnur, OIM y ONU-DH- exigen a las autoridades mexicanas “respetar los derechos humanos de los migrantes” tras el violento operativo para disolver dicha caravana.

Mientras que este mismo miércoles, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) expresó su “preocupación” por la seguridad y el bienestar de los miles de niños y adolescentes que viajan desde el sur de México hacia la frontera con Estados Unidos.

Los migrantes que consiguen escapar de los operativos, suelen ocultarse en comunidades de la zona, donde posteriormente se reagrupan para nuevamente intentar avanzar.

En su mayoría los migrantes, huyen de la violencia y la pobreza en sus países de origen, buscan llegar a Estados Unidos para vivir el sueño americano.