Paulina Rubio se vuelve a poner en el ojo del huracán, tras la nueva audiencia virtual que tuvo con Nicolás Vallejo-Nágera y la jueza, donde la cantante pretendía para saber por qué Colate no entregó el pasaporte de su hijo Andrea Nicolás, pues primero viajó con él a España y ahí se encontró con su mami, pero su ex no le dio el documento, para poder regresar a su casa en Miami, Florida.

Por su parte el empresario, explicó que había mandado el pasaporte por mensajería, pero se equivocó al poner la dirección y por esa razón se había atrasado. La jueza aclaró a Colate que sus razones no importan y le dio un plazo de dos horas para regresarlo.

En días pasados Colate anunció que se representará solo ya que lleva 10 años y esto le parece un gasto innecesario.

Anteriormente, Paulina lo demandó por sostener una conducta tóxica, ya que en frente del menor hablaba negativamente de ella y manifestó que sería mejor que ambos padres se respetaran, ya que la cantante asegura que su ex se beneficia dando entrevistas para hablar mal de ella y así recibir una remuneración económica; la pareja se divorció legalmente desde el 2014 y desde entonces supuestamente estaba prohibido hablar de su relación y del niño. Colate estaba obligado a tomar un curso durante 6 meses para ser buen padre y no cumplió con lo acordado; por eso, en esta ocasión la jueza le ordenó retomar el curso sobre el plan de crianza, pagar los costos del proceso, además de cubrir los gastos extras del hotel de Paulina y su hijo.

Paulina consiguió reducir la pensión mensual que entregaba a Nicolás, ya que además de los problemas que ocasiona, los gastos son solventados por La Chica Dorada.

Mientras que su otro ex, Gerardo Bazúa ha preferido llevar la fiesta en paz y sostiene una relación cordial por el bien del hijo que tuvieron en común llamado Eros, es por eso que Jerry no quiso aceptar un cheque que debía darle Paulina por orden del juez; el único problema que existe es que Gerardo quiere llevar a su hijo a Culiacán para convivir con sus hermanos y los jueces consideran que el pequeño no puede viajar a ese lugar, ya que es considerado de alto riesgo para la seguridad del niño y en Miami es el único sitio donde puede convivir con el menor.