A partidos políticos 5 mil 821 millones de pesos en 2022. Perverso

*73 millones de mexicanos no tienen casa, INE dilapida dinero digno

Por Luis Repper Jaramillo*

lrepperjaramillo@yahoo.com

México tiene una población total de 126 millones 14 mil 24 habitantes, según el Censo de Población y Vivienda 2020 realizado por el INEGI.

Cada familia tiene derecho constitucional a poseer o habitar un espacio con techo y piso firme que le permita lograr calidad de vida

Qué dice el Artículo 2º de la Ley de Vivienda, reglamentaria de la Carta Magna: cada familia tiene derecho a poseer una vivienda digna y decorosa, que cumpla con las disposiciones jurídicas aplicables en materia de asentamientos humanos y construcción, salubridad, con espacios habitables y auxiliares; con servicios básicos (agua, drenaje, electricidad, piso y techo firme), que brinde a sus ocupantes seguridad jurídica en cuanto a su propiedad o legítima posesión

Linda disposición legal en letra, en la realidad esto no funciona así.

El Censo de Población y Vivienda 2020 arrojó para el INEGI datos trascendentales, como que en México existen 35 millones 219 mil 141casas, desde sofisticadas residencias (palacetes) hasta vergonzantes de 15 o 16 metros cuadrados en donde hacinan sala, comedor, cocina, “recamaras” (2 o 3 camas individuales) en donde duermen entre 6 y 9 personas.

Desde luego carecen de piso y techo firme. Sanitario y baño con regadera fuera del espacio habitacional improvisado con letrina, bote agujerado a manera de regadera. Desde luego calentador, imposible. Es decir, viven en esta miseria más de 5 millones de familias rurales, campesinas, marginadas, abandonadas.

Esta cifra es independiente de la real.

El propio Instituto revela la enorme diferencia social que prevalece en México. De los más de 126 millones de mexicanos, 73 millones no cuentan con casa propia, por imposibilidad de acceder a algún crédito hipotecario social (Infonavit, Fovissste, Sociedad Hipotecaria Federal, SHF. Fonhapo) por carecer de empleo, haber agotado su Afore, estar en el Buró de Crédito, no obtener suficientes ingresos como trabajador independiente, comerciante informal y otros.

Por las anteriores circunstancias, su única opción es el crédito de la banca privada, pero pone “N” cantidad de requisitos, sus tasas de interés son altísimas, que imposibilitan concretar la hipoteca.

Además de lo anterior, el gobierno de la Transformación de 4ª (léase López Obrador) ha destrozado las capas sociales, hundiendo a los clasemedieros a pobres y éstos en pobres extremos, que en 2021 suman más de 55 millones 300 mil, imposibilitados de habitar una casa digna, decorosa, como lo estipula la Ley Federal de Vivienda.

 

 

¿Por qué este contexto? que no es el tema central de la entrega.

Si realmente el gobierno federal respondiera a su campaña electorera 2018, “primero los pobres” no tendría que regalar dinero, dádivas politiqueras, compra de conciencias y votos a ninis, jóvenes construyendo el futuro, sembrando vida, servidores de la nación, becas bienestar, pensión a adultos mayores; espionaje y acoso de sus botts, chairos, amlovers, pejezombies (a quienes paga salarios -ilegales- con recursos públicos); gas bienestar, banquero populista (Banco Bienestar). Regalar 30 millones de dólares mensuales a Guatemala, Honduras y El Salvador, cada uno, para quedar bien, en vez de utilizar ese presupuesto para impulsar la construcción de vivienda popular, y venderla a familias marginadas a precio preferencial, con crédito blando. No sería limosna, sino facilitación para acceder a una casa familiar.

Esto sería lo políticamente correcto y su obligación constitucional, ante las cifras contundentes de 73 millones de mexicanos que carecen de vivienda honorable. A López Obrador no le importa esto, porque lo suyo, lo suyo es el miserable poder que pretende controlar y el dinero, billones de pesos que ya acumula y destina a sus proyectos personales. Liderar el cambio de sistema político de democracia a dictadura. Construir obras faraónicas para su vanidad: Tren Maya, Refinería Dos Bocas y Central Avionera “Santa Lucía”. Distribuir a discreción dinero, de los mexicanos, a sus operadores populistas: servidores de la nación, funcionarios de programas sociales, a su banquero de cabecera y “jineteador” de los presupuestos populistas, Ricardo Salinas Pliego, propietario de Banco Azteca.

Es lamentable, aunque sea oficial, que el Instituto Nacional Electoral (INE) a pesar de las vejaciones, denostaciones, improperios, bajezas que un día sí y otro también le imputa López Obrador desde los Monólogos de su Soberbia (antes mañanera) incluso desaparecerlo, juegue el juego perverso de la “democracia estilo mexicano” que para 2022, OJO, año no electoral, su Consejo General aprobó el presupuesto de prerrogativas partidistas (dinero digno y honesto) a los partidos políticos con registro: PAN, PRD, PRI, PVEM, PT, MC y Morena de 5 mil 821 millones 851 mil 704 pesos que se repartirán de mayor a menos cantidad, -de acuerdo al número de votos obtenidos en la elección de julio pasado- para mantenerlos, subsidiarlos, pagarles sus actividades. Insisto en año no electoral.

Es una bofetada, una bajeza, un golpe a la dignidad de 125 millones de mexicanos, entre antipolíticos, quienes desconocen, jamás han visto a los dirigentes partidistas, a sus “representantes populares” (diputados federales, senadores, diputados locales, regidores, síndicos, candidatos, empleados de los partidos, etc.) que con sus acciones, actuaciones, indiferencia, “valemadrismo”, prostituyen cada peso, que a la mala, nos roba la SHCP a través de su brazo armado, el SAT, en favor de la recua de politiqueros que viven como reyes sin aportar nada al país.

Ese sector dirá que así es la democracia. Los corrijo, el caro precios de una insipiente democracia, la más dispendiosa del mundo, pues gasta dinero limpio para solapar corruptelas, tranzas, inmoralidades de políticos que con el tiempo se convierten en holgazanes, vividores, inútiles, huevones, corruptos, buenos para nada, larvas, zánganos, gandules, maulas, habilitados como legisladores, funcionarios públicos, presidente de la república, gobernadores, miembros de gabinetes, asesores, consejeros, que forman élite  burocrática insensible, indiferente, perversa, inmoral (Transformación de 4ª), perniciosa, impune, incapaz -padecemos la situación de México-

Dilapidar 5 mil 821 millones 851 mil pesos en partidos políticos es una aberración, un sinsentido, bajo la peregrina idea de que es por la democracia de México. No, esto es insultar, joder a millones de mexicanos en pobreza y pobreza extrema, auspiciar la muerte lenta de un niño con cáncer; consumir el alma y corazón de sus padres que por 2 años 9 meses han luchado contra el gobierno fallido de López Obrador que impide el suministro de medicamentos oncológicos pediátricos, atención especializada y la aplicación de quimioterapias a pequeños en tratamiento.

Es el estúpido retraso, por desinterés, balandronada, perversidad, incapacidad para atender “a tiempo” la llegada del Coronavirus y su combate (hasta tres meses después), que, aun teniendo los recursos económicos suficientes, subestimó al virus, a quien calificó como simple catarrito. Que era suficiente frenarlo con “detentes”, estampitas, fetiches, como ese de “detente enemigo que el corazón de Jesús está conmigo”. Sus amuletos fallaron. Desde el inicio de la pandemia febrero 2020 a agosto de 2021 han muerto 259 mil mexicanos, 3 millones 21 mil contagiados, se sospecha que 484 mil tienen el virus, aún no confirmado.

Con el dinero que se tiene, la T4a no compró oportunamente vacunas anticovid. En el lapso en que se decidió murieron miles de mexicanos, por negligencia oficial e indiferencia del gobierno lopezobradorista.

Esa multimillonaria cifra de 5 mil 821 millones 851 mil pesos que prostituirán los partidos políticos en 2022, sirven para enfrentar la desgracia de 8 mil 334 familias que carecen de un hogar, considerando que en el mercado inmobiliario una casa de interés social vale aproximadamente 600 mil pesos, que para el caso sería inversión, pues el adquirente pagaría el costo, más interés blando de su valor.

En cambio, desperdiciar ese recurso en partidos políticos es un gasto irrecuperable para el Estado, aunque se ufane de señalar que es en aras de la democracia. Sí, democracia prostituida por los políticos malandrines y un gobierno solapador que sólo busca apoderarse del país para sus perversos fines.