Pasaron apenas 24 horas de la tragedia en el edificio colapsado de la unidad habitacional de Champlain Towers en Florida, y ya habían presentado la primera demanda en contra del consejo de administración del lugar.

“Esta primera demanda se llevó a cabo para poder proteger los récords [expedientes] y para que nadie empiece a romper o a tratar de botar [tirar] evidencia, era importante que se presentara esa [primera] demanda, para que un juez comenzara a supervisar el caso”, explicó el abogado cubano-americano Rafael Peñalver, quien sólo fue consultado, pero él no ha intervenido en la demanda.

“La demanda [técnicamente] es por la pérdida del valor de la propiedad”, explicó Peñalver; “una persona que es dueña de una propiedad que ya no existe, pues obviamente ha tenido una pérdida. En este [primer] caso no fue por el fallecimiento de nadie, fue por los valores perdidos”.

Manuel Drezner, sobreviviente del lugar, es quien realizó la primera demanda; alegó negligencia e inició lo que a todas luces se convertiría en una demanda colectiva, que el miércoles 7 de julio comenzó a tomar forma a través de una audiencia civil para unificar todas las demandas de los familiares de las víctimas y sobrevivientes de la tragedia. “Nuestros abogados están ya acordando para unificar todas las demandas interpuestas”, señaló Raysa Rodríguez, quien además fue la autora de la tercera demanda; hoy suman decenas de ellas y todas se han presentado en el condado de Miami-Dade.

Justamente, en la audiencia civil trascendió que el juez les pidió a los distintos abogados que a más tardar la próxima semana deben conformar un equipo de liderazgo para agruparlas todas y puedan llevarse en un solo juicio. Incluso, los abogados dijeron que trabajarían probono.

Algunos especialistas en bienes raíces han señalado que sólo el terreno que ocupaba la torre siniestrada tiene un valor de entre 100 y 130 millones de dólares. “Pero seguramente las cortes de Miami-Dade se van a llenar de demandas”, vaticinaba el abogado Peñalver antes de llevarse a cabo la asamblea civil.

Las demandas, que eventualmente se van a unificar en una sola de manera colectiva, están fundadas, en principio, en la pérdida de los valores, como explicó Peñalver.

Pero ahora se refuerzan especialmente con un par de estudios que existen sobre la estructura en condiciones peligrosas del edificio colapsado y que fueron reportados en su momento, sin que ningún administrador o autoridad tomara en serio.

El primer estudio en cuestión lo llevó a cabo el ingeniero especialista Shimon Wdowinski para la Universidad Internacional de la Florida (FIU, por sus siglas en inglés), quien entre 1993 y 1999 analizó la estabilidad de los terrenos donde había grandes y pesadas estructuras construidas en Surfside; encontró que la gran mayoría eran estables, pero precisamente la Torre Sur de Champlain Towers fue señalada en condiciones diferentes: presentaba un hundimiento inusual de uno a tres milímetros anuales. Wdowinski aclaró en diversas entrevistas que él no está señalando que esa situación haya provocado lo sucedido, pero que no debe descartarse ninguna posibilidad en las investigaciones.

El otro estudio es de 2018, llevado a cabo por la firma de ingenieros especialistas Morabito Consultants. El director general de la empresa, Frank Morabito, señaló que después de una revisión minuciosa se detectó que no existía un sistema de drenaje adecuado y que eso partía de un error original desde el inicio de la construcción de la torre.

De acuerdo con el informe, en la plataforma, debajo de la alberca, no se le hizo la inclinación necesaria para drenar el agua acumulada de manera eficaz, lo que sugiere que esa falla pudo haber debilitado algunas partes de soporte principal de la estructura del edificio. La firma Morabito advirtió que si no se corregía esa situación lo más pronto posible, podría presentarse un daño estructural importante.

Morabito Consultants hizo las siguientes declaraciones para los medios. “Completamos nuestra inspección y entregamos nuestro informe a la asociación de condominios el 8 de octubre de 2018, detallando nuestros hallazgos y recomendaciones. En ese momento, también proporcionamos a la asociación de condominios un estimado de los costos probables para realizar las reparaciones necesarias y extensivas. Entre otras cosas, nuestro informe detalló grietas y roturas significativas en el concreto, que requirieron reparaciones para garantizar la seguridad de los residentes y el público.

“La Asociación de Condominios Champlain Towers South contrató a nuestra firma nuevamente en junio de 2020 para preparar un plan de Reparación y Restauración de Edificios de 40 años, con especificaciones detalladas. En el momento del colapso del edificio se estaban realizando reparaciones del techo, pero la restauración del hormigón aún no había comenzado”.

Pero la firma especializada en este tipo de estudios estructurales dejó en claro: “Nuestra firma brinda exclusivamente servicios de consultoría en ingeniería. No proporcionamos servicios relacionados con la construcción, como la contratación de reparación y restauración de edificios. Estamos profundamente preocupados por el colapso de este edificio y estamos trabajando en estrecha colaboración con las autoridades investigadoras para comprender por qué falló la estructura.

“Es un gran dolor, pero debemos seguir adelante y buscar justicia; enviar un mensaje [de advertencia] y quizá ayudar a que a otros edificios [potencialmente en mal estado] les den el mantenimiento o la protección que necesitan”, dijo Raysa. “Va a ser un proceso doloroso, pero tenemos que enfrentarlo”.

Paralelamente se han llevado a cabo los actos fúnebres de los cuerpos ya identificados. El martes 6 de julio fue el turno de Marcus Guara y Anaely Rodríguez, de 52 y 42 años, respectivamente, junto con sus hijas Lucía y Emma, de 10 y 4 años; fueron despedidos por sus seres queridos.

El jueves 8 de julio fue el funeral de Magaly Delgado, una cubana de 80 años “llena de vida y con muchos planes aún”, señaló a varios medios su hija Magaly Ramsey: “Es muy difícil pensar en cómo murió, no haberla visto”.

No todos los cuerpos se van a quedar en Florida o en Estados Unidos.

Varios de los fallecidos son de origen latinoamericano e, incluso, algunos estaban sólo de visita. Familiares han declarado en algún momento a algunos medios que los quieren repatriar, llevárselos a su ciudad de origen.