La naturaleza es una fuente inagotable de inspiración y, siendo honestos, de imitación. Las máquinas como nuestras computadoras, se calientan con el uso continuo, lo que puede ocasionar daños. Por ese motivo, muchos científicos están en la constante búsqueda de nuevos materiales con la cualidad de enfriarse. Ahora, investigadores han tomado de inspiración a un insecto para crear justamente ese tipo de materiales.

La frialdad del insecto

De acuerdo al estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, los autores se inspiraron en la estructura del ala de una especie de escarabajo longicornio nativo de áreas volcánicas en el sudeste asiático. Estos insectos dependen de los tejidos que se enfrían por sí mismos para poder vivir en lugares tan inhóspitos.

“En cualquier lugar que necesite enfriamiento, esto será de ayuda”, dijo Yuebing Zheng, profesor asociado de la Universidad de Texas en Austin. “Los refrigeradores, acondicionadores de aire y otros métodos consumen grandes cantidades de energía, pero este se enfría por sí solo”, explicó.

La naturaleza es una fuente inagotable de inspiración y, siendo honestos, de imitación. Las máquinas como nuestras computadoras, se calientan con el uso continuo, lo que puede ocasionar daños. Por ese motivo, muchos científicos están en la constante búsqueda de nuevos materiales con la cualidad de enfriarse. Ahora, investigadores han tomado de inspiración a un insecto para crear justamente ese tipo de materiales.

La frialdad del insecto

De acuerdo al estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, los autores se inspiraron en la estructura del ala de una especie de escarabajo longicornio nativo de áreas volcánicas en el sudeste asiático. Estos insectos dependen de los tejidos que se enfrían por sí mismos para poder vivir en lugares tan inhóspitos.

“En cualquier lugar que necesite enfriamiento, esto será de ayuda”, dijo Yuebing Zheng, profesor asociado de la Universidad de Texas en Austin. “Los refrigeradores, acondicionadores de aire y otros métodos consumen grandes cantidades de energía, pero este se enfría por sí solo”, explicó.
Dicha película se emplea recubriendo los objetos y contribuye a disminuir las temperaturas de superficies, edificios, electrodomésticos o dispositivos electrónicos, sin gastar energía para hacerlo. En pruebas de laboratorio, el material pudo reducir la temperatura de los artículos expuestos a la luz solar directa hasta en unos 5.1° Celsius.

El gran potencial

Los creadores creen que el material será útil al colocarlo en ventanas en espacios de oficinas o edificios de apartamentos para reflejar la luz solar entrante y, por lo tanto, mantener bajas las temperaturas. El continuo calentamiento del planeta hace que este tipo de innovaciones sean cada vez más necesarias.

Su uso también está previsto en la protección de paneles solares de la degradación inducida por la luz solar o para mantener frescos los automóviles mientras están estacionados. A largo plazo, incluso podría usarse en ropa y dispositivos electrónicos personales, según lo esperado.

Zheng cree que el proyecto tendrá éxito allí donde fracasaron otras investigaciones que buscaban replicar los efectos biológicos. “Toma tiempo, imitar la biología no funciona a mayor escala debido a los altos costos y los estrictos requisitos de fabricación”, señaló Zheng. Esperemos que tenga razón.