Las autoridades australianas han anunciado el confinamiento de la región de Sídney, zona metropolitana incluida, hasta el próximo 9 de julio por la aparición de un brote de coronavirus asociado a la variante Delta, identificada por primera vez en India y caracterizada por su elevado índice de contagios.

Las órdenes estrictas de quedarse en casa se aplicarán a todos los residentes de la región de Gran Sídney, incluidas las Montañas Azules, la Costa Central y Wollongong, gracias a que se detectó una limusina que transportó a miembros de la tripulación de un vuelo internacional, la cual acumula unas 130 infecciones en esa urbe.

El país Oceánico, que ha sido reconocido por su buen manejo de la pandemia, no se había enfrentado a ua situación así desde mediados de 2020, cuando una segunda ola se presentó por fallas en el protocolo de seguridad de los centros de cuarentena en la ciudad de Melbourne.

Un estudio gubernamental publicado este lunes indica que Australia sufrirá los efectos económicos y demográficos de la pandemia al menos unos 40 años, a raíz de “la desaceleración del crecimiento de la población” influenciado, entre otras causas, por el envejecimiento poblacional y la baja tasa de natalidad que se ha exacerbado durante la COVID-19.