Todos los caminos llevan al 2024 (Primera parte)

 

Todos los caminos llevan al 2024 (Primera parte)

Por: Ricardo Nahúm De la Puente Navarrete

Todavía no finalizaba el pasado domingo de elecciones cuando ya empezaba a hablarse de ganadores, perdedores y las siguientes aduanas político-electorales. Y para nadie es sorpresa, así ha sucedido desde aquel lejano 1997, cuando al día siguiente de la elección intermedia, un empresario, ex gerente de la Coca-Cola, ex diputado federal y ex gobernador de Guanajuato realizó un anticipado auto destape rumbo a la Presidencia de la República, acto que eventualmente, obligaría al PAN a nombrarlo candidato presidencial y;  con la consigna “sacar al PRI de Los Pinos” sumado a un voto de castigo a 71 años de gobierno del PRI, lograría la primera alternancia en nuestro país.

Así pues, hablar de la sucesión presidencial ha sido deporte nacional e inclusive ha generado su propia jerga, cómo olvidar al “tapado” y el famoso “dedazo”, acto que decidía, desde lo más alto del Olimpo (Los Pinos), quién sería el heredero del proyecto de nación que el dueño del dedo había iniciado seis años atrás.

Ya arrancó dicha carrera y antes de hablar de tapados y auto destapados, este proceso pasa por unas cuantas aduanas que me interesa comentar de manera breve para que se tengan en el radar.

Aduana 1: El 1 de agosto se realizará la consulta popular con la que el Presidente López Obrador pretende recabar si los electores desean se investigue a sus predecesores Carlos Salinas de Gortari (1988-1994), Ernesto Zedillo (1994-2000), Vicente Fox (2000-2006), Felipe Calderón (2006-2012) y Enrique Peña Nieto (2012-2018).


i.                    
La pregunta que modificó y avaló la Suprema Corte de Justicia de la Nación fue: “¿Estás de acuerdo en que se lleven a cabo acciones con apego al marco legal para esclarecer las decisiones políticas tomadas en el pasado por los actores políticos y garantizar la justicia y derechos de las posibles víctimas?” (lo que sea que ello signifique).

              ii.           Nadie está obligado a lo imposible, y ante la falta de recursos y tiempo, el INE hará lo que se encuentra en sus manos para organizarla (se prevé se instalen solamente 91 mil casillas y no las 104 mil que se inicialmente se pensaban, además se les pedirá a los funcionarios de casilla del pasado 6 de junio que brinden otro domingo de su tiempo para este ejercicio).

 

 

              iii.            Lo que no faltará será propaganda y más polarización, ya que del 15 de julio y el 1 de agosto, usted escuchará y verá spots para que participe (“SÍ” cuando esté a favor o por el “NO” cuando esté en contra)

                   iv.       Vale la pena recordar que, de acuerdo al Art. 64 de la Ley Federal de Consulta Popular, para que sea obligatorio dicho resultado, es decir, que el Presidente esté obligado a llevar ante la ley a los expresidentes, la participación total debe ser de al menos 40% de los ciudadanos inscritos en la lista nominal de electores, por lo que se prevé sea una mera simulación y gasto irracional de tiempo y recursos. Ya el tiempo lo dirá.

 

         v.           Los líderes de los partidos políticos de oposición y sociedad civil tienen frente a sí un dilema: a) si no participan ni le hacen el “caldo gordo” al Presidente, el resultado por el “Sí” será contundente, que, aunque no alcance el 40% de participación que comentaba para ser vinculante, sí le permitirá crear una narrativa, que, aunque tramposa, será muy útil a los intereses de la autodenominada 4T (por ejemplo: “99% dijo Sí a juzgar a los expresidentes”)

 

  1. b) Si accionan su estructura y recursos buscando el “No”, se fortalecerá la narrativa del Presidente de la existencia de una “mafia del poder neoliberal y conservadora” que busca impunidad.

 

  1. c) Participar buscando el “Sí”, desarmando la narrativa, aunque legitimando la simulación. Escenario audaz y poco probable, pero como bien se decía en el libro “La Silla del Águila” de Carlos Fuentes: “Nunca crea en lo improbable. Sólo crea en lo increíble”. Así que ya veremos.

 

Reflexionando sobre este mecanismo de participación, ha quedado algo al descubierto: han quedado atrás las elecciones más grandes y complejas de nuestra democracia contemporánea, sin embargo, la disyuntiva entre un proyecto vertical, autocrático y populista o uno horizontal, de estado de derecho y democrático continúa.

En la próxima entrega hablaremos de las siguientes aduanas, mientras tanto, no dejen de comentar esta columna en Twitter en @RICARDONAHUM.

¡Un abrazo!

 

*El autor es Politólogo (UAEMéx), Maestro en Gobierno y Políticas Públicas (UP), y cuenta con estudios de Doctorado en Administración Pública (Anáhuac). Es Presidente de “Liderazgo Joven Valle de Toluca A.C.” y Director General de Ventum Consultores.

Todos los miércoles a las 19:00 horas conduce el programa “Ahora, México” que se transmite por Cadena Radio de Cadena Política.

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