El proyecto nació a fines del 2016 para combatir el machismo en el transporte, la inseguridad y reducir la desigualdad laboral de las taxistas. La Justicia acaba de autorizar su uso en la Ciudad de Buenos Aires.

Las situaciones de inseguridad también afectan a pasajeras, que muchas veces están expuestas a posibles abusos o acosos de los hombres al volante. Pero, incluso sin haber agresiones físicas, recibir comentarios inapropiados desde el sexo opuesto es un motivo suficiente para preferir viajar con otra mujer, y evitar pasar un mal rato.

Aquella necesidad, traducida en una alta demanda femenina, incentivó a las trabajadoras para organizarse con las clientas, y comenzaron a coordinar viajes por WhatsApp. Igualmente, no alcanzaba: “Escuchábamos los audios tarde”, dice Juncos. La inmediatez del siglo XXI exigía otra cosa, una aplicación, “donde la pasajera pueda acceder a esa conductora que tanto requiera”, y en diciembre del 2016 nació She Taxi.

Ahora, el nuevo desafío de She Taxi es poder actuar en una urbe con alta densidad poblacional, “donde todo se multiplica por cuatro o por cinco”. Frente a este escenario, de momento la aplicación solo está habilitada para sumar choferes, y así poder responder a una demanda nunca antes vista por la entrevistada. Actualmente, “solo hay entre 30 y 40 conductoras”, un número bajo para una de las ciudades más importantes de América Latina.