Aydée es una artista visual de 35 años, quien comenzó a pintar desde los 13. Ingresó a la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado, La Esmeralda, donde estudió artes visuales.

Durante nueve años laboró de manera alterna en la Secretaría de Educación Pública, realizó parte del programa de estudios y diseñó los exámenes de plazas docentes para artes visuales e historia del arte. Al día de hoy tiene 24 libros publicados a nivel nacional por la SEP y por editoriales privadas.

A la par de la Bienal de Rufino Tamayo, comenzó a dedicarse a la revisión de materiales educativos. Dos años más tarde, de entrenarse editando Libros de Texto Gratuitos, se convirtió en la autora nacional de los libros de Apuntes de Artes Visuales para telesecundaria, que son una colección de tres libros y que tienen 15 millones de ejemplares distribuidos a nivel nacional.

Sin embargo, su carrera comenzó a ir en declive con la llegada de la pandemia y el Gobierno Federal dejó de pagar a los autores por la elaboración de los Libros de Texto Gratuitos.

“Iban pasando los meses y lo único que veía es que se bajaba mi cuenta bancaria. Justamente había viajado a Guadalajara para tratar de hacer un proyecto, pero me dijeron ‘no vamos a producir nada’. Cuando iba en el vuelo, literal, solo pensaba y ahora cómo voy a hacer para pagar las cuentas y seguir viviendo”, recordó Aydée.

En medio de la incertidumbre y en pleno vuelo, sabía que su habilidad era pintar, así que tendría que explorar sus talentos para sobrevivir. Al momento de aterrizar en la Ciudad de México, lo primero que hizo fue bocetar la chamarra de su perro chihuahua, pintó su cara en la mezclilla con pincel y pintura textil.

Su idea fue vender ropa personalizada para mascotas y sus dueños para generar ingresos, así como crearse un trabajo, pues no encontraba en las editoriales ni en la SEP.

La marca se llamaría Dogue, por Dog, de perro y Vogue, la revista de modas.

“Se me ocurrió, que el eslogan sería ‘moda real para perros reales’, porque es una moda para nuestros reyes de la casa, pero para perros reales, de la cotidianidad, que pasean por calles de la ciudad”.

No podría existir un perro más real que Tintoretto, nombrado así por la artista en honor al pintor italiano renacentista y que de cariño es conocido como Tinto, el cual es adoptado. 

“Tinto ha sido un gran maestro de cuatro patas que llega a mi vida. Viene a enseñarme, que nunca es tarde para volver a empezar, para reinventarse, volver a crear, y para volver a soñar”.

Con la chamarra personalizada de Tinto, creó el Instagram para estos diseños: @doguebyaydeevarela.

Con sólo una publicación y sin ser influencer, recibió casi 60 mensajes preguntando dónde había comprado la chamarra o quién la había diseñado. Fue así como comenzaron sus primeros pedidos.

Descubrió que cada pedido estaría cargado de amor. Cada vez que alguien la contacta para comprar una prenda, de inmediato le comparten la historia de cómo llegó la mascota a su vida y el amor que representa en su familia.