Para planear una misión espacial, las agencias deben considerar muchos factores anticipadamente; uno de ellos es la actividad solar. De acuerdo a una investigación publicada en Solar Physics, es peligroso que las misiones tripuladas lunares tarden mucho tiempo en llevarse a cabo, pues no podrían evitar uno de los períodos más extremos de tormentas solares.

Científicos de la Universidad de Reading estudiaron 150 años de datos del clima espacial para encontrar patrones en el momento de los eventos más extremos. Notaron por primera vez una mayor probabilidad de que dichos eventos ocurran al principio de los ciclos solares pares y al final de los impares, como el que acaba de comenzar.

Además, hallaron que los eventos son más previsibles durante los períodos de mayor actividad solar y en ciclos más grandes, lo que refleja el patrón del clima espacial moderado.

Los resultados tendrían implicaciones para la misión Artemis liderada por la NASA, que planea llevar humanos a la Luna en 2024. Sin embargo, podría retrasarse hasta finales de la década de 2020.

Predecir tormentas

El clima espacial extremo es impulsado por enormes erupciones de plasma del Sol, llamadas eyecciones de masa coronal, las cuales llegan a la Tierra y causan una perturbación geomagnética global. Pueden ser extremadamente peligrosos para los astronautas y satélites, e incluso interrumpir las redes eléctricas si llegan a la Tierra.

Investigaciones anteriores se centraron generalmente en qué tan grandes llegan a ser los eventos climáticos espaciales extremos, basándose en observaciones de eventos pasados. Predecir su momento es mucho más difícil pues son bastante raros, por lo que hay relativamente pocos datos históricos para identificar patrones.

En el nuevo estudio, se utilizó un nuevo método que aplicaba modelos estadísticos al tiempo de las tormentas por primera vez. Examinaron datos de los últimos 150 años, el período más largo de datos disponibles para este tipo de investigación, registrados por instrumentos terrestres que miden los campos magnéticos en la atmósfera de la Tierra.

Ciclos solares

El Sol atraviesa un ciclo solar cada 11 años en el que sus polos magnéticos norte y sur cambian de lugar, y lo podemos notar en la cantidad de manchas solares en su superficie. Cada ciclo incluye un período máximo solar, donde la actividad solar es máxima, y ​​una fase mínima solar tranquila.

Según análisis pasados, el clima espacial moderado es más probable durante el máximo solar que el período alrededor del mínimo solar, y más probable en los ciclos con un mayor número máximo de manchas solares. No obstante, este es el primer estudio que muestra que el mismo patrón también se aplica a los eventos extremos.

Sin embargo, el hallazgo principal fue que es más probable que los eventos climáticos espaciales extremos ocurran al principio de los ciclos solares pares y al final de los ciclos impares. El último ciclo solar comenzó en diciembre del 2019 y es el número 25.

Los científicos creen que podría deberse a la orientación del campo magnético a gran escala del Sol, que gira durante el máximo solar. Esto hace que apunte en sentido opuesto al campo magnético de la Tierra al principio de los ciclos pares y al final de los ciclos impares.

Ciclo solar 25

Los hallazgos nos posibilitan hacer predicciones sobre el clima espacial extremo en el tiempo del ciclo solar 25. Por lo tanto, tiene un uso práctico en la planificación del tiempo de las actividades que se vean afectadas por el clima espacial extremo, como las misiones espaciales de alta relevancia.

Finalmente, el estudio sugiere que cualquier operación importante planificada más allá de los próximos 5 años tendrá que considerar una mayor probabilidad de clima espacial severo al final del ciclo solar actual entre los años 2026 y 2030.