A partir del día de hoy, 1 de Mayo, un texto firmado por el papa supone un cambio radical, ya que hasta ahora cardenales y obispos comparecían ante el Tribunal de Casación presidido por un cardenal.

Con esta iniciativa, denominada “motu proprio” el Pontífice Francisco desea afirmar el principio de igualdad ante la justicia vaticana de todos los miembros de la Iglesia, sin privilegios que datan del pasado.

En los próximos meses tendrán lugar varios procesos penales importantes, en los que están involucrados cardenales y obispos que trabajaron en la Secretaria de Estado del Gobierno del Vaticano, y por primera vez podrán ser interrogados por jueces laicos del tribunal penal.

A partir de esta medida, en cambio, se someterán en primera instancia al Tribunal, como todos, aunque para juzgarlos seguirá siendo necesaria la autorización previa del papa.