Altán, es la Red compartida de telecomunicaciones que llevaría conectividad al 92 por ciento de la población en México, sin embargo, este proyecto está por aplazarse más de lo planeado debido a que la empresa prestadora de servicios está al borde de la quiebra.

La Red Compartida con la cuál el Gobierno mexicano se propuso conectar al país, y fue acreedora de un premio en el Congreso de Móviles de Barcelona en 2016, consiste en una red móvil 4G orientada a dar servicio de buena calidad y bajo precio para llegar a zonas no alcanzadas por los operadores tradicionales y cuyo modelo de negocios es exclusivamente mayorista.

Distintos operadores de telecomunicaciones se apoyarán en esa nueva infraestructura para dar sus servicio de esta manera Altán obtendría sus ingresos de la venta de la capacidad de esa red y llegaría a todo México.

Un consorcio conformado por Morgan Stanley, la Corporación Financiera Internacional, el fondo de capital privado China-México, Banamex, Grupo Multitel, Megacable y Axtel, entre otros, ganó en 2016 la concesión a 20 años de esta red. Y el grupo prometió inversiones por 7.200 millones de dólares.

Cinco años después de haber anunciado este proyecto, su inserción en el mercado de las telecomunicaciones es más que pobre. Telefónica-Movistar tiene montados sobre esa red apenas unos 250.000 clientes. A ellos se suman los pertenecientes a la más de media docena de Operadores Móviles Virtuales (MVNO) que actúan en el país y que suman más de dos millones de clientes. Es decir, que, sobre un mercado de más de 120 millones de líneas activas, las que operan sobre la Red Compartida no alcanzan siquiera un dos por ciento de participación. Telcel, Movistar y AT&T son los responsables de más del 96 por ciento de las conexiones de los mexicanos.

Asegurar una conectividad a todo el país a través de una única con objetivos bien definidos, además del hecho de tener rango constitucional y espectro en la banda de 700 MHz anticipaba que, garantizaría una cobertura de calidad.

Ente los primeros problemas que la red tuvo fue que desde la GSMA recordaron que este proyecto nació en el marco de la reforma constitucional que creó el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) donde una red mayorista en la banda de 700 MHz está dentro de la carta magna. “Al darle rango constitucional se metieron en un brete porque hay 90 MHz que están siendo altísimamente inutilizados y para hacer algo hay que impulsar una reforma constitucional”, confiaron fuentes que siguen el caso de cerca, lo cual quiere decir que la red tiene muy pocos clientes y una deuda que supera los 850 millones de dólares.

Por otro lado, la promesa de que operadores móviles le comprarían capacidad no se cumplió, esto debido a que Altán hizo el despliegue de su red en sitios donde estas compañías ya tenían una propia y no era viable pagar por el servicio, otros mencionaron que el costo era muy alto, lo cual ha generado que la base de clientes sea poco representativa.

Para  2022, se tenía considerado que, la operadora mayorista estaría cubriendo el 70 por ciento de la población, incluido un 7,2 por ciento de cobertura social, es decir, más de 82.000 localidades de menos de 250 habitantes y más de 10.000 de menos de 5.000 habitantes. Sin olvidar a 83 Pueblos Mágicos, es decir, ciudades y poblados de interés turístico.

Este tipo de red se encuentra en pocos lugares del mundo como África, más precisamente, en Ruanda, Sudáfrica y Kenia.

En el caso de fracasar este proyecto la brecha digital puede profundizarse más.