El cambio climático es la causa más probable de una alteración en el eje de rotación de la Tierra, expuso un nuevo estudio publicado en la revista Geophysical Research Letters.

El derretimiento de los glaciares alrededor del mundo, como resultado en el aumento de las temperaturas atmosféricas por la quema de combustibles fósiles, a provocado el desplazamiento de los polos desde mediados de la década de los 90’s.

En los últimos 30 años, el eje del planeta la línea imaginaria alrededor de la cual gira el planeta en su movimiento sobre sí mismo ha experimentado un desplazamiento acelerado.

Anteriormente solo factores naturales como las corrientes oceánicas y la convección de rocas calientes en las profundidades de la Tierra contribuían a la posición de los polos. Sin embargo, la reciente investigación muestra que, desde la década de 1990, la pérdida de toneladas de hielo al año en los océanos, resultado de la crisis climática ha provocado que los polos se muevan a nuevas direcciones.

“El derretimiento más rápido del hielo bajo el calentamiento global fue la causa más probable del cambio de dirección de la deriva polar en la década de 1990”, afirmó el coautor del estudio, Shanshan Deng, del Instituto de Ciencias Geográficas e Investigación de Recursos Naturales de la Academia de Ciencias de China en un comunicado.

Los datos de gravedad del satélite Grace, lanzado en 2002, ya se habían utilizado para vincular el derretimiento de los glaciares con los movimientos del polo en 2005 y 2012, ambos tras el aumento de las pérdidas de hielo. Aunque la nueva investigación muestra que las actividades humanas han provocado un cambiado los polos desde décadas anteriores.

Mientras tanto, el estudio arrojo que las pérdidas de los glaciares representaron la mayor parte del cambio en el eje de rotación de la Tierra, es muy probable que el bombeo de agua subterránea también haya contribuido a los movimientos de los polos.

En los últimos 50 años, la humanidad ha extraído 18 billones de toneladas de agua de depósitos subterráneos profundos sin que haya sido reemplazada. Si bien, se sabe que el agua subterránea se almacena, como su nombre indica, debajo de la tierra; pero, una vez que se bombea, gran parte de ella fluye al mar, redistribuyendo su peso en el planeta.