Los dos últimos rinocerontes blancos han creado lazos inquebrantables con sus cuidadores, esto es una muestra más de que no solo entre los seres humanos existen historias de amor, muchas especies de animales también nos enseñan sobre el amor, la amistad, la confianza y el cuidado.

Tras la muerte de Sudán, el último ejemplar macho de esta especie las hembras tienen una situación de vida compleja para lograr su sobrevivencia y conservación así que los dos últimos años esto dos rinocerontes hembras se encuentran resguardadas en Kenia.

Esta especie fue prácticamente extinta por cazadores bajo la creencia de que que sus cuernos poseen poderes curativos y afrodisiacos, los rinocerontes fueron cazados con crueldad y hoy su población es de únicamente dos ejemplares.

A pesar de esto, la historia entre los integrantes del OI Pejeta y los NPR (policía nacional de la reserva) patrullan y recorren diariamente los 360 kilómetros cuadrados que conforman la reserva con el objetivo de evitar que los últimos dos rinocerontes blancos del mundo pierdan la vida en manos de cazadores, aunque no es una tarea fácil los cuidadores han creado un vínculo con estos dos ejemplares.

Los guardianes pasan más de 20 días en la reserva, para proteger a estos seres que. Con el orgullo y el amor por la naturaleza como impulso, cada uno se dedica enteramente a resguarda la vida de ambas hembras.

Los soldados cuidan con honor y responsabilidad la vida de Fatu y Najin quienes al día de hoy no tienen una garantía sobre el futuro de su especie sin embargo, se tiene la esperanza que algún día estos seres puedan regresar a su hábitat en los campos de África.

Aunque la tecnología busque resarcir el daño a partir de la inseminación artificial y otras técnicas, no existe mejor forma de supervivencia que el respeto entre especies.