Erika Villavicencio-Ayub, coordinadora de Psicología Organizacional en la Facultad de Psicología (FP) de la UNAM, aseguró que en el ámbito empresarial, en ocasiones sus integrantes requieren de acompañamiento en el manejo de emociones; actualmente trabajadores y jefes presentan cambios en sus vidas profesional, familiar y personal, de ahí la necesidad de que las organizaciones cuenten con estrategias para su atención.

En México, afirmó, por características de la cultura laboral se presenta alta prevalencia en trastornos, como el estrés laboral, ansiedad –que a veces causan ausentismo– o índices graves de depresión –que pueden derivar en suicidio–. Con el surgimiento de la NOM-035-STPS-2018, Factores de riesgo psicosocial en el trabajo-Identificación, análisis y prevención, se podrá identificar quiénes son los trabajadores y jefes más afectados, cuáles son los riesgos psicosociales en los que la empresa tiene debilidad y accionar puntualmente para tener equipos más fuertes y de alto desempeño.

Villavicencio-Ayub aseguró que las nuevas generaciones son consideradas como nativos digitales, tienen ciertas ventajas en el manejo de la tecnología, en procesar la información en estos canales y en asimilar los cambios que conllevan, lo que puede ser una ventaja para ellos.

Mencionó que “Estudios que hemos hecho indican que cuando las empresas cuidan la salud mental y el bienestar de los trabajadores, los índices de productividad se elevan. Es necesario cuidar bien los recursos económicos, materiales, tecnológicos, pero sobre todo los humanos a través de estrategias encaminadas a no bajar la guardia en medidas de bioseguridad y manejo adecuado de trastornos mentales, con campañas de desarrollo de habilidades como inteligencia emocional, o diagnósticos oportunos del impacto de la COVID-19 para tomar decisiones”.

En cuanto a los futuros jefes, consideró que deben capacitarse a través de un programa de coaching estratégico para identificar sus áreas de oportunidad y sus fortalezas. Basándose en modelos de competencias y analizar cómo está una persona en el tema de pensamiento estratégico, la adaptación de los cambios, nivel de influencia y el enfoque a resultados.

“Las organizaciones siguen teniendo la necesidad de contratar capital humano, por lo que requerirán personas que realmente quieran sumarse a la cultura y éxito de la empresa, que asuman compromisos, que otorguen resultados y que no tengan que disponer de un capataz que esté detrás de ellas”, declaró.