Suena Nadie por las calles en el Palau Sant Jordi y 5.000 personas saltan, se emocionan, vibran juntas. Es la primera canción del concierto que ha ofrecido este sábado en Barcelona el grupo de rock Love of Lesbian, el primero multitudinario de la pandemia.

Los participantes se sentían pioneros; lo son en Europa. La pista de Razzmatazz estaba parcelada en 16 cabinas donde todo era amabilidad y fluidez. El resultado llegaba al móvil mediante una aplicación de control. Tiene un calendario para indicar la edad. Arranca en marzo de 2003 ―18 es la edad mínima― pero no llega hasta 1956, año en el que nacieron quienes no alcanzan, por los pelos, los 65 de edad máxima. Tras 10 minutos de espera en el exterior de Razzmatazz, el resultado: un negativo que permite el acceso al concierto.

Palau Sant Jordi, 17.00. Hay cuatro colas de acceso, de modo que se evitan aglomeraciones disponiendo entradas y salidas segmentadas. Cada una cuenta con sus propias barras y lavabos. En una carpa se realizan pruebas de antígenos a quienes con entrada adquirida (23 y 27 euros con derecho a mascarilla FFP2 que se entrega en las puertas) no han llegado a hacérsela en las ocho horas habilitadas. Cinco mil verificadas. A las 13.45 solo cuatro habían resultado positivos y dos personas más confinadas por proximidad con ellos. Para acceder al recinto, exquisito y exhaustivo control que conduce a enseñar dos veces el móvil cuya aplicación indica que el resultado de la prueba es negativo.

Interior del Sant Jordi. Falta media hora para el inicio del concierto. Hace fresco y nadie se quita las prendas de abrigo. Una de las exigencias de la prueba es garantizar que en este amplio espacio de 4.500 metros cuadrados circule un aire lo más puro y regenerado posible. La consecuencia es el confort de los pingüinos. El espacio ha sido desinfectado concienzudamente con un robot que elimina los virus con una luz ultravioleta.