Las calles se dejaron en los pueblos y ciudades para el libre tránsito, no para su bloqueo.

Las calles son caminos que unen a las comunidades, no que las separan.

Las calles sirven para caminar, correr, patinar, andar en bici o patineta, conducir un auto, trasladar mercancías, llevar a los enfermos y heridos a un hospital, no para impedir las actividades.

Surge un problema colectivo cuando alguien o algunos obstaculizan las calles.

En comunidades muy pequeñas, en pueblitos con muy poco tránsito de personas y vehículos, las obstaculizaciones a las calles no representan gran problema, incluso, se convierte en parte del folclor del lugar.

En ciudades como Toluca, donde los flujos de personas y vehículos son intensos, cualquier obstáculo representa un problema en sitios que se colapsan en horas pico.

Para resolverlo necesitamos convenir en que la pista de rodamiento de las calles es en primer lugar para circular, para rodar, para transitar.

También es prioritario convenir con los vecinos que existen calles primarias o de alto flujo vehicular, calles estratégicas para la movilidad de personas y mercancías, asimismo, calles secundarias y terciarias que merecen respeto para que cumplan su utilidad pública.

Es fácil advertir que todos tenemos derecho al libre tránsito y por ello mismo andar con libertad por las calles.

Nuestras tradiciones comerciales y de prestación de servicios, heredadas a nuestras grandes ciudades desde cuando nuestros pueblos eran poco poblados y pequeños, nos acostumbraron a utilizar espacios que el día de hoy ya no pueden ser ocupados como antes, sino que necesitan quedar libres por razones de movilidad, medio ambiente y seguridad vial.

Para atender estos desafíos de la convivencia en la ciudad, los gobiernos deben ejercer su autoridad en un marco de concertación comunitaria.

Es verdad que la concertación requiere diálogo, paciencia y tiempo, pero la concertación es la más efectiva y mejor manera de reordenar la convivencia dando a todos los actores urbanos el trato y el espacio primario y alternativo que merecen.

Una vez que se han cumplido los procesos de concertación social, la difusión de las nuevas consignas de orden resulta deseable para que la información sea compartida por la mayoría de los habitantes, en especial, de los que de manera acostumbrada asisten a un espacio que ha modificado sus reglas de operación y convivencia.

En Toluca, se requiere un enorme ejercicio cívico que nos permita liberar las calles para circular, para movernos como peatones, ciclistas, motociclistas, automovilistas, patinadores y transportistas.