El exárbitro Adalid Maganda cumplió su segundo día de protestas afuera de la Federación Mexicana de Futbol y acusó de las amenazas que le han realizado los directivos a través de policías municipales.

El silbante que fue despedido a inicios del presente torneo acusó a la FMF de mandar patrullas estatales.

“Los policías estatales amedrentaron y dijeron que si no me quitaba me llevarían arrestado. Que llamen a policía estatal, federal, nos manifestamos libremente. Mandan a policías armados, estatal y ayer había siete patrullas, vino derechos humanos y desaparecieron todos”, dijo Maganda.

El silbante acudió junto una comitiva de Guerrero hasta la puerta de las instalaciones de la FMF, donde colocaron una pancarta con la leyenda: “Alto al racismo. Guerrero está contigo Adalid #TodosSomosNegros”.

Autoridades del Estado de México y de la FMF buscaron que el árbitro, además de sus acompañantes, dejarán libre la entrada de las instalaciones, sin embargo, no lograron persuadir al Maganda, quien aseguró que no afectaba a terceros por lo que no se movería, a pesar de que una persona, que se acreditó como abogado de la federación le externó que dañaba a los trabajadores.

Adalid y sus acompañantes tuvieron un roce con algunos trabajadores de la Federación Mexicana de Futbol, ya que al intentar pasar fueron obstruidos por los inconformes, los cuales impidieron el paso de algunos al hacer una valla humana.

Maganda ha insistido que su único objetivo es ser recibido por alguna de las autoridades de la FMF, ya sea con Yon de Luisa (presidente de la FMF), Iñigo Riestra (secretario general de la FMF) o Arturo Brizio (presidente de la Comisión de Árbitros).

El martes, al silbante se le trató de entregar un citatorio a las afueras de las instalaciones de la FMF, en el cual se le acusa, según declaró Maganda “por extorsión a la federación”, aunque los peritos que trataron de entregar el papel negaron que se señalara que se tratara de la Federación Mexicana. Además, se le explicó que, por una medida legal, no se puede acercar a las instalaciones de la FMF, “como una medida de protección por el peligro de causar daños”.