Dormir es un proceso fisiológico que los seres humanos realizan durante un tercio de sus vidas; se requiere para pensar claramente, reaccionar rápido y asentar la memoria. Además es uno de los tres pilares de la buena salud, junto con una dieta equilibrada y la actividad física regular.

Previo a la conmemoración del Día Munida del Sueño, recordaremos que no dormir lo suficiente debilita nuestro sistema inmunológico, aumenta el riesgo de generar enfermedades como diabetes, cardiovasculares, hipertensión, además de depresión, ansiedad y acelera el proceso de envejecimiento.

Las personas que descansan de manera adecuada están mucho menos expuestas a este tipo de enfermedades, según especialistas de la Clínica de Trastornos del Sueño de la Facultad de Medicina de la UNAM.

Sin embargo, según Encuesta Nacional en Salud 2016 una tercera parte de la población mexicana tiene una deuda de sueño, es decir, que no duerme el número de horas necesarias para funcionar bien al día siguiente, principalmente aquellos que se encuentran en edad productiva.

Dormir bien también ayuda a tener un bienestar y un estado general de salud física, cognitiva y emocional estables.

Sin embargo, la principal patología del ser humano es dormir menos de lo que corresponde. Según la última Clasificación Internacional de Trastornos del Sueño existen cerca de 100 patologías, además de la restricción, problemas respiratorios que se acompañan del síndrome de apnea obstructiva del sueño.

Este síndrome puede manifestarse en todas las etapas de nuestra vida., aunque aumenta con la edad y la obesidad, algunos síntomas son los ronquidos y sueño durante el día.

La otra situación es la somnolencia excesiva. Es común decir que alguien no tiene problemas para conciliar el sueño porque se quedan dormidos en cualquier sitio, en el camión, el Metro, en el trabajo, esos son claros síntomas de alguien que tiene deuda de sueño, puede pasar muchas horas dormido, pero con una terrible calidad.

Una tercera parte de la población sufre de hipersomnolencia diurna o sueño excesivo durante el día, en particular aquellos adultos quienes padecen apnea obstructiva del sueño. En la edad pediátrica este síntoma es relacionado con el déficit de atención e hiperactividad, problemas de conducta o bajo rendimiento escolar.

Una de las hormonas importantes en el proceso de sueño es la melatonina, que se encarga de regular los ciclos de sueño y vigilia; es secretada por el cerebro cuando inicia la oscuridad del anochecer y nos preparara para dormir, e inicia con el bostezo.

Otro de los detonantes que provocan el insomnio, es que cada día hacemos un mayor uso del celular, incluso es lo último que dejamos antes de dormir. La luz azul que emanan estos dispositivos móviles activa la parte del cerebro que está relajándose para dormir, ocasionando un sistema de alerta en el organismo y en consecuencia, disminuya la calidad del sueño y presentando esta condición.

El cambio abrupto que la pandemia trajo a la rutina ha generado también altos niveles de estrés, que sumado a un sueño de mala calidad provoca bruxismo.

Para mejorar el desempeño durante el día es importante tomar en cuenta aspectos como: dormir y levantarse a la misma hora; dormir el número de horas necesarias, cenar alimentos ligeros y procurar consumirlos, al igual que los líquidos, dos o tres horas antes de dormir; evitar usar dispositivos móviles cuando se busca conciliar el sueño porque estimula el cerebro. Tampoco consumir cafeína por la noche y evitar realizar ejercicio.

Según la Clínica de Trastornos del Sueño UNAM, los tres principales motivos de consulta en pacientes son: insomnio, ronquido y trastornos del movimiento, donde se presentan ciertos movimientos de las extremidades, inferiores o superiores (brazos y piernas) mientras se duerme.

En estos casos, como en otros trastornos del sueño, debe hacerse una consulta específica para saber la naturaleza del insomnio, por ejemplo si tiene que ver con hábitos inadecuados, si está asociado a algún trastorno respiratorio, o si en la noche se está moviendo demasiado, se despierta y después no puede volver a dormir.