Según un Índice Global de Desperdicio de Alimentos, en 2019 se generaron unos 931 millones de toneladas de residuos alimentarios en todo el mundo, lo que equivale al 17% de todos los alimentos disponibles para los consumidores.

Cabe destacar que el índice no tiene en cuenta la pérdida de alimentos, que difiere del desperdicio en que se produce durante la producción, el almacenamiento o la transformación del producto, que nunca llega al consumidor.

“Si queremos tomarnos en serio la lucha contra el cambio climático, la pérdida de naturaleza y biodiversidad y la contaminación y los residuos, las empresas, los gobiernos y los ciudadanos de todo el mundo tienen que hacer su parte para reducir el desperdicio de alimentos”, dijo el director ejecutivo del PNUMA, Inger Anderson.

El informe vuelve a centrar la atención en el desperdicio de alimentos justo seis años después de que la ONU acordara los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), un conjunto de metas que abordan la desigualdad mundial y el cambio climático y que tiene por meta la reducción a la mitad del desperdicio de alimentos per cápita en el mundo para 2030.

El informe destaca que las cantidades de residuos alimentarios en los hogares que incluyen partes no comestibles como huesos y cáscaras, son muy similares en los países de ingresos altos, medios-altos y medios/bajos.

Lo que rompe con la idea de que el desperdicio de alimentos es un problema en los países de altos ingresos, mientras que la pérdida de alimentos es más frecuente en los estados de bajos ingresos.