La pandemia demostró que estamos en un entorno propio de poshumanismo, en donde se puede prescindir de viajes de negocios o académicos porque las plataformas cibernéticas son eficientes para realizar las reuniones, disminuir la huella de carbono y ahorrar dinero a las organizaciones e instituciones, afirmó Álvaro López López, investigador del Instituto de Geografía de la UNAM.

Para el experto, el turismo de negocios no se trata de un rubro estrictamente vinculado con lo recreativo y lo lúdico, ya que implica viajar y por lo tanto fue uno de los primeros en suspenderse.

Sin embargo, antes de la pandemia algunas compañías y universidades ofrecieron alternativas para realizar este tipo de reuniones académicas en el espacio virtual, sin necesidad de salir de los centros de estudio o trabajo, mencionó.

Para el especialista en Geografía del Turismo probablemente al terminar la pandemia las universidades que tenían tradición de llevar a cabo reuniones de manera presencial y cuenten con partidas presupuestales para este fin, regresarán a esa dinámica, aunque tal vez esto se presente sólo en los primeros años.

El problema es que el turismo de negocios, en buena medida, sostenía empleos en los centros turísticos porque se realizaba durante el año, cuando no necesariamente eran periodos vacacionales, y esto mantenía en actividad constante los destinos como las grandes ciudades o corredores litorales, comentó.