La historia de la fotografía es relativamente corta ―de 200 años―, sin embargo, muchas cosas han pasado desde sus inicios hasta el día de hoy. Las primeras cámaras eran un cuadrado sencillo que capturaba fotos borrosas y, hoy en día, podemos encontrar cámaras DSLR y de alta tecnología hasta en los smartphones.

Alrededor de 1800, en Inglaterra, Thomas Wedgwood logró producir dentro de una cámara oscura una fotografía negativa en blanco y negro sobre papel o cuero blanco tratado con nitrato de plata, una sustancia química blanca que se sabía que se oscurecía cuando se exponía a la luz.

Sin embargo, la imagen no fue permanente, pues se terminó por oscurecer por completo al pasar de unos minutos.

La fotografía, tal como la conocemos, nació en Francia en 1826 cuando Joseph Nicéphore Niépce logró la primera fotografía, “Punto de vista desde la ventana en Le Gras”. Dicha imagen se elaboró sobre una lámina de peltre recubierta de betún diluido en aceite de lavanda y se registró tras 8 horas de exposición.

Los daguerrotipos, las placas de emulsión y las placas húmedas tuvieron lugar casi de forma simultánea a mediados del siglo XIX tras el descubrimiento de Niépce. Estas tres técnicas siguientes fueron las que dieron lugar al origen de la fotografía moderna.

La primera fotografía a color fue realizada con tres negativos, lo cuales fueron obtenidos con filtros de color azul, rojo y verde. Durante el revelado, dichos negativos fueron superpuestos en una proyección para crear una sola imagen.

Es así como nació en Gran Bretaña la primera fotografía a color permanente, tomada mediante un nuevo sistema aditivo de 3 colores bautizado como tricromía.