La lectura funciona como un factor importante en el desarrollo intelectual de niños, jóvenes y adultos, gracias a que se benefician de su efecto de ejercicio para detener el deterioro cognitivo y aumentar la capacidad de comprensión del mundo social

El ejercicio de la lectura implica atención, por lo cual difiere poco si se lee en papel o en dispositivo electrónico. La lectura de libros está considerada como ejercicio para el cerebro e incluso mejora la inteligencia emocional.

Un estudio de la Universidad de Stanford mostró que el ejercicio intelectual de la lectura continúa el desarrollo del cerebro en los adultos.

Natalie Phillips, especialista en literatura, agregó que ese aumento general del flujo sanguíneo durante la lectura “sugiere que prestar atención a textos literarios requiere de la coordinación de múltiples funciones cognitivas complejas”.

El experimento sobre atención se centró en las dinámicas cognitivas de los variados tipos de concentración posibles al leer, incluida la atención flotante. En todos los casos se advirtió un entrenamiento perceptible en el cerebro, que podría ayudar a reducir o limitar la decadencia cognitiva.

El estudio de Stanford estableció que concentrarse en una narración provocaba “un aumento espectacular e inesperado en el flujo sanguíneo hacia partes del cerebro más allá de las que están a cargo de la función ejecutiva”.

La lectura es una actividad intelectual típica. En comparación con otras actividades de esparcimiento, como las físicas o sociales, es más sedentaria y aislada. Leer por gusto ha demostrado tener beneficios en la salud de las personas mayores al prolongar la vida y la capacidad cognitiva podría ser la mediadora”.