Mario Marín el exgobernador de Puebla, implicado en el caso de tortura contra la periodista Lydia Cacho, se reservó su derecho a declarar durante la primera audiencia a la que fue sometido.

En el año 2005 Marín conspiró junto a Kamel Nacif para encarcelar a Lydia Cacho tras la publicación del libro “Los Demonios del Edén”. En la investigación la comunicadora reveló que Nacif asistía a fiestas organizadas por el empresario Jean Succar Kuri, mismas en las que se pervertía a menores de edad.

El 3 de Febrero el exgobernador tras ser capturado en el estado de Guerrero, fue trasladado a Quintana Roo e ingresado al Cereso de Cancún.

Durante su primera declaración, en la que la Fiscalía General de la República le presentó la acusación por el caso de tortura contra Lydia Cacho, Marín se reservó su derecho a emitir declaraciones.

La defensa del exgobernador, pidió al juez la duplicidad del término constitucional, que son 144 horas para resolver su situación jurídica.

Aunque Mario Marín solicitó el arraigo domiciliario ante el peligro de contraer COVID-19, su petición fue denegada. Además, no alcanza libertad bajo fianza porque el crimen por el que se le acusa está tipificado como grave.