Cadena Verde – Bassaseachic, un legado Esplendoroso

 

Cuenta la leyenda que, en la altiva Sierra Tarahumara existía un reino que era dirigido por Candameña, quien era el amo y señor de la Alta Tarahumara, tenía una hija llamada “Basaseachi”, una joven mujer dotada de gran belleza. Numerosos individuos del reino anhelaban el compromiso con Basaseachi, por lo que al llegar a la edad casamentera, su padre Candameña condicionó a los aspirantes a cinco pruebas -imposibles de cumplir- quien las consumara, sería el afortunado en unirse en matrimonio a la princesa.

 

En las pruebas participaron varios nativos, no obstante, los más populares eran; Pamachi, el de más allá de las Barrancas; Areponapuchi, el de los Verdes Valles; Tónachi, el Señor de las Cimas y Carichi, el de las Filigrana de la Cara al Viento. Estos cuatro aspirantes fueron los únicos en pasar las primeras cuatro difíciles pruebas, infortunadamente, en la prueba final los cuatro murieron, por lo que Basaseachi cayó en una profunda tristeza, ya que su único deseo era casarse. La princesa desconsolada se lanzó a lo más profundo de un barranco ante la mirada atónita de su padre, quien inmediatamente ordeno a un brujo que hiciera algo para salvarle la vida, éste lanzó un hechizo antes de que la joven princesa tocara fondo de la barranca convirtiéndola en agua, y con la ayuda del viento se transformó en cascada. Después de este terrible suceso no se supo nada de Candameña, se dice que la melancolía lo invadió y desapareció de su reino, se cree que su espíritu vaga por la barranca buscando el cuerpo de su hija. Hoy en día los tarahumaras siguen rindiendo culto a la Cascada de Basaseachi, denominada así en honor a la princesa.

 

En el estado de Chihuahua, en el Municipio de Ocampo de la Sierra Tarahumara, se encuentra el Parque Nacional Cascada de Bassaseachic, decretado el 2 de febrero de 1981, dicho parque cuenta con un área de 58 mil metros cuadrados, aquí se encuentran las dos cascadas más altas de Norte América, la Cascada de Bassaseachic, con 246 metros de caída libre y la Cascada de Piedra Volada, considerada la más alta de México, con 453 metros. Ambas se localizan dentro de la Barranca de Candameña, la cual tiene una profundidad máxima de 1850 metros; barranca de gran belleza natural y escénica, aquí podemos admirar fauna y vegetación única empotrada en sus paredes de roca volcánica, paredes verticales que piden ser coronadas. En el fondo corre el Río de Candameña, afluente que desemboca y que nutre el Golfo de California. En lengua rarámuri “Basaseachic” significa lugar de coyotes o cascada.

 

 

El Parque Nacional Cascada de Bassaseachic se encuentra en una región abrupta de la Sierra Madre Occidental -correspondiente al periodo cuaternario-, constituida por rocas volcánicas riolíticas terciarias, que conforman una de las extensiones más grandes de rocas de este tipo en el mundo, además, es de gran importancia en la captación y filtración de agua, ya que sus ríos forman todo un sistema que irriga terrenos de cultivo de Sonora y Chihuahua.

 

Este Parque Nacional se caracteriza por su gran biodiversidad, aquí se localizan bosques templados formados por bosques de pino, bosques de encino, bosques mixtos pino-encino, bosque tropical caducifolio y bosque de galería, ecosistemas que forman un importante corredor biológico de especies como: oso negro (Ursus americanus), puma (Puma concolor), coyote (Canis latrans), venado cola blanca (Odocoileus virginianus), nutria (Lontra longicaudis) y guajolote silvestre (Meleagris gallopavo).

 

Este corredor lo conforman el Área de Protección de Flora y Fauna Tutuaca, el Área de Protección de Flora y Fauna Papigochic y el Parque Nacional Cascada de Bassaseachic, Áreas Naturales Protegidas que proporcionan conectividad entre ecosistemas asegurando el flujo, mantenimiento y los procesos biológicos y evolutivos de la biodiversidad.

 

 

Por otro lado, sus barrancas representan un hábitat de gran relevancia, debido a que mantiene biodiversidad propia de ecosistemas riparios, además de ser parte importante en los ciclos reproductivos de diversas especies como: la carpita aleta larga o charalito aleta larga (Agosia chrysogaster) -especie endémica-, el sapo boca angosta oliváceo (Gastrophryne olivacea), el mirlo acuático norteamericano (Cinclus mexicanus), el gavilán de Cooper (Accipiter cooperii) y la guacamaya verde (Ara militaris). Además, las paredes de sus acantilados representan sitios idóneos para la anidación y refugio de diversas aves -rapaces, vencejos y golondrinas- y de algunas especies de murciélagos.

 

La protección y conservación del Parque Nacional Cascada de Bassaseachic permite garantizar los ciclos biológicos de la biodiversidad existente y del mantenimiento de sus recursos. Ello en conjunto genera servicios ecosistémicos elementales para el ser humano -especialmente para las comunidades indígenas que en este habitan-, como; la captura de dióxido de carbono, la generación de oxígeno y agua, la retención de suelo y la presencia de paisajes naturales, este último de gran importancia, ya que representa un atractivo turístico sustentable de gran relevancia. Quien tenga la oportunidad de visitar este majestuoso edén, sabrá que es especial por su belleza natural, ya que podemos admirar asombrosos paisajes de ásperos acantilados rojizos y caprichosas formaciones de roca volcánica, enmarcadas por la exuberante vegetación, así como barrancas multicolores producto de la gran diversidad de flora enquistada en sus muros verticales, así como fauna silvestre única en la región y de las caídas de agua más altas de México, entre ellas la Cascada de Bassaseachic, sitio simbólico para el pueblo rarámuri, que se ha convertido en uno de los espacios fotográficos más populares de México y del mundo.

 

Por todo ello y más, el Parque Nacional Cascada de Bassaseachic es una de las Áreas Naturales Protegidas de México dignas de admirar, y es responsabilidad de todos garantizar su permanencia y que nuestras futuras generaciones tengan la oportunidad de seguir admirando.