La imagen del presidente se desgasta

En estas mismas páginas he publicado Errores de la actual administración (04.11.20) y La salud y la economía en la percepción ciudadana (09.11.20) con información derivada de un estudio cualitativo de finales de octubre.

 

Ahora utilizo también datos de esa investigación a la que he tenido acceso a cambio de no citar la organización que lo encargó y la empresa que lo realizó. Las dos instituciones muy reconocidas.

 

Los grupos de enfoque on line se realizaron en la Ciudad de México, Monterrey, Guadalajara, Tijuana, Puebla, Veracruz y Tuxtla Gutiérrez. En cada plaza hubo cuatro grupos: mixto de 18-24 años; mixto de 41-55 años; hombres de 29-40 años y mujeres de 29-40 años. En total 28 grupos.

 

Entre los participantes de esos grupos, los puntos de coincidencia sobre las debilidades en la imagen del presidente son tres: Irresponsable, ingenuo y terco.

 

– Lo consideran irresponsable porque no se toma en serio las cosas. Tienen la sensación de que busca lo fácil y se refugia en el humor y el sarcasmo para distraer la atención. Carece de inteligencia y sabiduría para enfrentar las crisis y problemas coyunturales.

 

– Lo consideran ingenuo porque es incapaz de ver los errores y el pasado corrupto de algunos de sus colaboradores. Consideran que se ha rodeado de figuras polémicas, tanto a nivel federal como estatal y municipal. Eso ha disminuido su credibilidad en cuanto a combatir la corrupción. Se reconoce que no es corrupto, pero que tiene favores que pagar.

 

– Lo consideran terco porque es incapaz o poco hábil para adaptarse a los escenarios novedosos y conflictivos. Es una persona de ideas fijas y anticuadas, no se reinventa, ya sea por falta de creatividad o interés. Cuestionan su capacidad de generar soluciones a nuevos o inesperados problemas, sienten que se ha tornado inseguro, evasivo y se enoja fácilmente.

 

Entre los más afines al presidente se dice que sus fortalezas se han empezado a desgastar. Perciben un cambio profundo entre el candidato y el ahora presidente que lo sienten soberbio, que no acepta críticas y que también ha perdido cercanía y humildad. Se piensa que ha dejado de escuchar las necesidades de la gente.

 

Estos también consideran que el presidente parece haber perdido el rumbo, que los problemas lo empiezan a superar, ya sea porque no lo dejan hacer o porque no sabe cómo hacerlo. La realidad se impone a sus buenas intenciones de las cuales no se duda.

 

Los más críticos sienten que el presidente no se percata que el mundo ya cambió, que el plan que tiene quizá hubiera sido exitoso 20 años atrás. Dicen que cada vez es más evidente su incapacidad, falta de experiencia y poca habilidad, para encarar los problemas que más lastiman y afectan a la sociedad.

 

Consideran que, para combatir la inseguridad, le ha faltado liderazgo y estrategia; que ante la crisis económica le ha faltado capacidad y que para combatir la corrupción le sobra ingenuidad y se ve como está obligado a pagar favores. No ve que esta lucha vaya en serio. Dudan de la honestidad del presidente y piensan que su lucha es solo de palabra.

 

El estudio arroja que, entre los simpatizantes del presidente, que son muchos, empiezan a plantearse dudas sobre su gestión. No ven que esté haciendo lo que prometió. No perciben mejoría en su situación y sí mas bien lo contario. Los que rechazan desde un inicio al presidente cada día tienen más elementos para no aceptarlo.

 

Twitter: @RubenAguilar

 

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