Cadena Verde – Ecología: el fundamento del nacionalismo mexicano

“Por mi raza hablará el espíritu” José Vasconcelos

Hoy en el día de grito de independencia de México es imperativo hacer una reflexión ecológica, social y política, pero también filosófica   ha pasado a ocupar un lugar preponderante en la agenda política de todos los países del mundo. Se habla de una relación estrecha entre los procedimientos democráticos y los resultados ambientales.

Definitivamente México es un país maravilloso, único, incluso surrealista. Nuestra historia milenaria, nuestras coloridas tradiciones, nuestra deliciosa gastronomía y nuestra diversidad son prueba de que este país posee una riqueza cultural sin igual, y no sólo lo creemos así quienes hemos nacido en él, también distintas personas alrededor del mundo, quienes reconocen la importancia de nuestra Nación.

Las fiestas patrias son un escenario ideal para resaltar nuestra identidad con un amplio sentido de amor por la nación, una pertenencia y espíritu de patriotismo, pero le advierto estimado lector que en este camino es fácil desviarse y olvidar que no solo es cuestión de orgullo, es una reconstrucción que más aun en época de pandemia por el Covid19, diría Octavio Paz “La muerte mexicana es el espejo de la vida de los mexicanos. Ante ambas el mexicano se cierra, las ignora”. No ignoremos el gran llamado de nuestro medio ambiente ni nuestro proceso de democratizar y establecer una estrecha relación entre el “ser” patriota con ser ecologista.

En el siglo XIX, al sentimiento patriótico, como lo describe Carlos Monsiváis, “es esa fuerza movilizadora inmensa, dar la vida por la entidad que recién surge…. ¡Murió por la patria! Se grita cada 13 de septiembre en memoria de los niños héroes, y todavía hace unas décadas, el altar de la patria es la causa variable por cuyo avance se sacrifican los patriotas en beneficio de las generaciones del porvenir. Luego el patriotismo parece exhausto, devorado por el cinismo y la impunidad. Ya no hay héroes, ya no hay patriotas”. El ser ecologista es lo más cercano que conozco a ser héroe y honrar a nuestra nación, porque es tomar acción por defender la naturaleza, los ecosistemas, los bosques y los ríos, eso nos hace patriotas que afrentan los retos del tiempo presente y el tiempo por venir.

Está surgiendo a nivel global, sobre todo en las naciones más avanzadas, un nuevo ambientalismo cívico enfocado en la protección del medio ambiente, con acciones impulsadas de “abajo hacia arriba” y con nuevos enfoques en los cuales el territorio ocupa un papel fundamental, en México no podemos quedarnos atrás.

En nuestro el país, este ambientalismo cívico se viene manifestando a cuenta gotas de manera general, en donde aún falta a sumar al gobierno y muchas instituciones, empero, los activistas le mantienen con una creciente e imparable participación ciudadana y de movimientos populares, que buscan superar la indolencia la ceguera, lentitud y la inoperancia de las instituciones públicas que deben velar por defensa y conservación de un medio ambiente que nos pertenece a todos.

La democracia ecológica y cívica es, esencialmente, una democracia deliberativa. Los procesos deliberativos refuerzan la conciencia crítica sobre problemáticas ambientales y se apoya en la fuerza de la construcción de regulaciones medioambientales surgidas mediante la deliberación.

El proceso deliberativo hace posible que se despierten y arraiguen en la sociedad los valores ecológicos, y que la ciudadanía se involucre, a través del debate, en la búsqueda de soluciones a los problemas ambientales, creando con ello un tipo específico de ciudadanía: una ciudadanía con mentalidad y actitud ecológica. La democracia deliberativa posibilita la inclusión de todas las voces tradicionalmente marginadas en los procesos políticos y está justificada en virtud del «principio de los intereses afectados» del proceso democrático.

La democracia ecológica se sustenta también en un “patriotismo medioambiental”, asumido como el vínculo que une a ciudadanos, activistas y movimientos sociales para hacer frente a los problemas ecológicos a través de procesos democráticos y que se basa en la idea de que la relación con el propio medio ambiente local o nacional sirve como base de solidaridad con otras comunidades y hacia el medio ambiente de éstas. Siendo que esta solidaridad que debe extenderse más allá del Estado–Nación.

El ecologismo popular es uno de los acercamientos más radicales a la patria posible y la soberanía concebible. Y ante la conciencia popular se levanta la represión homicida de nuestros recursos naturales.

Aquí debe florecer la democracia ecológica y patriotismo medioambiental. Y si el gobierno nacional o los gobiernos locales se mostraran incapaces de asegurar y garantizar la “democracia ecológica” y el “patriotismo medioambiental”, entonces, los ciudadanos, en nombre de la misma democracia, deberán asumir comunitariamente la defensa del medio ambiente, haciendo suya la frase de Gandhi: “Cualquier cosa que millones de personas puedan hacer juntas está cargada de poder”.  VIVA EL MEDIO AMBIENTE, VIVA LA DEMOCRACIA Y VIVA MÉXICO¡

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