Hábitos para cuidar la salud del cerebro

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A pesar de que el cerebro es uno de los órganos más importantes del cuerpo humano, suele pasar desapercibido en cuanto a su bienestar se trata. Como el resto del organismo que debe ser equilibrado con deporte y buena alimentación, nuestro cerebro también requiere de cuidados cotidianos y precisos para mantener la salud mental.

Teniendo en cuenta que las enfermedades cerebrales son la primera causa de discapacidad a nivel mundial y la segunda causa de mortalidad, adquirir hábitos de cuidado y prevención se convirtió en una prioridad.

Así lo determina la Organización Mundial de la Salud, tras indicar en los últimos informes vigentes que más de 55 millones de personas en el mundo viven con demencia. Al mismo tiempo, se calcula que esta cifra aumentaría a 78 millones para 2030 y a 139 millones para 2050.

Para prevenir enfermedades degenerativas y atender posibles trastornos mentales a tiempo, se consultó con Ricardo Corral, presidente de la Asociación Argentina de Psiquiatras, docente e investigador.

“Las capacidades cognitivas se pueden desarrollar positivamente con una serie de actividades sencillas y muy eficaces que realizadas de manera cotidiana favorecerán la plasticidad cerebral y así, la creación de nuevas conexiones en el cerebro. Por ejemplo, para mejorar la memoria, que es la base de la salud cognitiva, es necesario mejorar la atención”, aconseja.

Corral sugiere diez actividades de baja complejidad para el cuidado de la salud cerebral y aclara que todas las recomendaciones “se encuentran avaladas por investigaciones de Universidades de todo el mundo”.

Hábitos para mejorar la salud del cerebro

  1. Dormir bien. Todo empieza con un buen descanso. No solo vamos a estar mejor preparados para desarrollar las actividades del día, sino que durante el sueño se “fija la memoria”. Por esta razón es tan importante que los niños y adolescentes tengan las horas de sueño suficientes para que el aprendizaje en el colegio quede fijado durante el sueño. Los niños necesitan 9 horas, los adolescentes y adultos 8 horas de sueño.
  2. Estar acompañado en actividades diarias potencia el aprendizaje. Esto sucede por la presencia del componente emocional que favorece el rendimiento en general al estar estimulado o “alentado” por otros, tanto en la actividad física como en la intelectual.
  3. Usar la imaginación. Esta actividad favorece la creatividad, el aprendizaje y la memoria. Puede resultar muy útil imaginarnos a nosotros mismos realizando alguna actividad o afrontando situaciones desafiantes. Este es un recurso muy utilizado en las psicoterapias para enfrentar temores y fobias.
  4. Realizar ejercicios numéricos (cuentas mentales, por ejemplo) y ejercicios que involucren palabras (crucigramas, sinónimos o antónimo) trabajan habilidades que utilizan diferentes mecanismos cerebrales. Pueden potenciar las capacidades cognitivas, dejando a su vez la llamada “reserva cognitiva” que previene el deterioro en el envejecimiento.
  5. Realizar una rutina semanal de ejercicios de al menos 30 minutos diarios. Sin ser extremadamente estrictos, pero con cierta constancia, la actividad física ayuda a mejorar la salud cerebral, el rendimiento intelectual y a equilibrar las emociones.
  6. Jugar y divertirse. Todo aquello que esté relacionado con el juego queda asociado a algo placentero y por lo tanto mejora el aprendizaje y el recuerdo. Todo aquello aprendido con alegría y disfrute se recuerda mejor.
  7. Alimentarse bien es fundamental. Se recomienda ingerir todos los nutrientes necesarios para el buen funcionamiento del organismo, reducir el consumo de azúcar y alimentos procesados e incorporar más frutas y verduras a la dieta.
  8. Reducir el consumo de alcohol. Para aquellos que tienen adicción al tabaco o a cualquier otra sustancia que perturbe el funcionamiento cerebral se recomienda disminuirlo hasta suprimirlo.
  9. Mantenerse activo socialmente en círculos familiares, deportivos, laborales o de cualquier índole es elemental para nuestro bienestar. La soledad enferma especialmente a nuestro cerebro.
  10. Utilizar diversas técnicas para mejorar la atención. Existen diferentes herramientas como puede ser la meditación, el yoga mental (raja yoga), ejercicios de “control mental o la práctica “mindfulness”. Todas estas técnicas nos ayudan a vivir en el presente y así, a estar más atentos de lo que sucede a nuestro alrededor, en nuestros pensamientos y en nuestras conductas.

 

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