NUEVO T-MEC ES EL PUNTO DE PARTIDA DEL NUEVO ORDEN GLOBAL

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Salomón Rosas Ramírez

Bajo el título que decía: “Apoyamos la integración económica de América del Norte”,apareció publicada el 10 de diciembre de 2024 una declaración de Ken Salazar, entonces Embajador de Estados Unidos de América en México. Hace ya poco más de un año y medio que en la página oficial de la Embajada Norteamericanase publicó una gráfica sobre la dinámica comercial en el periodo enero 2018-octubre 2024 con datos muy reveladores que reflejaron queMéxico había superado en el porcentaje de comercio total con EE. UU. a Canadá y, por mucho, a China (15.9%, 14.4% y 10.9% respectivamente). En el texto oficial se lee: “Hoy, México y Estados Unidos son los principales socios comerciales y comparten un nivel de intercambio comercial sin precedentes en la historia de la humanidad. En cuatro años, México superó a China y Canadá, y el Tratado México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) marcó un punto de inflexión, consolidando nuestra integración económica, ampliándola y fortaleciendo los lazos que nos han llevado a ser líderes en comercio bilateral. Garantizar la continuidad del marco legal es esencial. La prosperidad que hemos alcanzado no puede ser vista como un destino final, sino como un punto de partida para avanzar hacia un mayor crecimiento económico y social.Nuestro éxito dependerá de la capacidad de ambos países para trabajar juntos, afrontar los retos y aprovechar y fortalecer los lazos que nos unen y las oportunidades que surgen de nuestra integración”.  En ese contexto, previo a la llegada de Donald Trump el 20 de enero de 2025 para iniciar su segundo mandato de gobierno, también se afirmaron cosas que hoy siguen siendo vigentes como que “la seguridad y el Estado de Derecho resultan de gran relevancia para dar certeza al sector privado y sus inversiones” y que “nuestro éxito dependerá de la capacidad de ambos países para trabajar juntos, afrontar los retos y aprovechar y fortalecer los lazos que nos unen y las oportunidades que surgen de nuestra integración”.

Sin embargo, de esa fecha para acá han pasado muchas cosas. Ha habido muchos sobresaltos, las reglas del juego cambiaron y las cambió la estructura de gobierno que soporta a Donald Trump y al Imperio que es y quiere seguir siendo Estados Unidos de América (EE.UU.). Tan es así que las dinámicas de las negociaciones comerciales ahora están envueltas en un marco más amplio que tiene que ver con los temas de seguridad nacional de Estados Unidos y de seguridad regional con carácter económicoy espor lo que hemos y estamos presenciado un cambio institucional vertiginoso en esa nación misma que ha implementado cambios jurídicos y estratégicos clave para combatir el narcotráfico transnacional, reformar las políticas migratorias y controlar el desarrollo tecnológico extranjero. Por ejemplo, en materia de combate al crimen organizado y narcotráfico se ha dado una nueva clasificación de organizaciones criminales y se ha endurecido el tratamiento jurídico hacia los cárteles internacionales, equiparándolos con amenazas terroristas y permitiendo el uso de capacidades de inteligencia y militares en el extranjero. Asimismo, la estrategia nacional de control de drogas se basa en un documento jurídico de carácter ejecutivo, EE. UU. ha condicionado la cooperación y asistencia en seguridad a resultados cuantificables de los países vecinos, exigiendo el aumento de incautaciones de precursores químicos y la extradición expedita de líderes criminales hacia territorio estadounidense , y; loscontroles de seguridad e inmigración han reforzado sus verificaciones mediante la Orden Ejecutiva 14161 y las Proclamaciones Presidenciales 10949 y 10998, por medio de las cuales el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) ha ampliado los controles biométricos, ha recortado la duración de ciertos permisos de trabajo y ha exigido investigaciones de seguridad más rigurosas para extranjeros procedentes de países con riesgos identificados. Un tema de la mayor relevancia que no podemos pasar por alto es el de las llamadas “Leyes de Defensa y Seguridad Tecnológica”a través de la Autorización para la Defensa Nacional (NDAA)  que contempla un presupuesto sin precedentes que prioriza el despliegue fronterizo, la modernización militar y nuevas normativas legales para regular y restringir inversiones estadounidenses en sectores tecnológicos extranjeros, especialmente en áreas de inteligencia artificial, supercomputación y microelectrónica.

El T-MEC es el punto de partida sí pero su negociación no es solo comercial sino también de seguridad regional y económica. Es por ello que lo que hay que entender con mucha claridad y rapidez es que estamos ante un nuevo orden global en gestación y es por lo que conviene tener en cuenta lo que nos dice Francisco Márquez de la Rubia, analista principal del Instituto Español de Estudios Estratégicos y del Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional de España, respecto a que “la publicación de la National Security Strategy  2025 (ESN) por la Administración estadounidense supone un punto de inflexión en la doctrina estratégica de EE. UU. que representa una ruptura explícita con el enfoque globalista, intervencionista teóricamente respetuoso con el orden internacional basado en reglas que regía el mundo desde comienzos de los años noventa. La nueva estrategia redefine tanto los intereses vitales estadounidenses como los medios para garantizar su seguridad, introduciendo un marco conceptual que combina realismo geopolítico, soberanía nacional, competitividad económica y prioridades regionales selectivas. Se sostiene que las anteriores estrategias fracasaron porque eran meras ¨listas de deseos¨ wish lists, sin prioridades claras y basadas en planteamientos erróneos de partida. El objetivo esencial de esta nueva Estrategia es corregir estos errores para inaugurar una nueva “Edad de Oro¨ para el país”. Por lo tanto, el principio rector de la ESN es que solo los intereses vitales deben guiar la acción exterior, y estos intereses se definen en relación a: Protección de la soberanía y fronteras; Defensa de la población y la integridad territorial; Seguridad económica, energética e industrial; Preservación del modo de vida y la identidad cultural estadounidense. La estrategia enuncia además la necesidad de reconstruir la base industrial, energética y tecnológica para sostener la superioridad militar y económica. El enfoque para el Hemisferio Occidental es que regresa la doctrina de las esferas de influencia. América es la prioridad estratégica absoluta ya que en el documento se introduce explícitamente el llamado ‘Trump Corollary’ a la Doctrina Monroe, según el cual es esencial contener la influencia de potencias rivales; controlar los flujos migratorios irregulares, y; proteger infraestructuras críticas y recursos estratégicos. Se trata de un retorno claro a una hegemonía defensiva hemisférica por la que los EEUU no aceptará la influencia de otros países en la región (entiéndase China, Rusia o Irán).

Concluyo con unas frases recientes de Marcelo Ebrard Casaubon, Secretario de Economía, que encabeza las negociaciones para defender los intereses de México y de los mexicanos quien sobre el ritmo de las negociaciones dijo “nosotros no tenemos prisa, pero tampoco podemos arrastrar los pies, porque no avanzar podría generar mucha incertidumbre” y que en relación con las tensiones que se han presentado con los representantes de EE. UU. afirmó que “estamos trabajando. Soy razonablemente optimista porque no veo un punto de ruptura” y, sobre todo, respecto a la estrategia que seguimos como país cuando afirmó que México busca “competir como región y no pelear como vecinos”.


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