Rodolfo Noguez utiliza acto cívico para promoción

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Críticas por el uso político del desfile del 5 de Mayo

La conmemoración de la Batalla de Puebla en Jilotepec se vio opacada por el uso de recursos públicos con fines de imagen personal por parte de Rodolfo Noguez. Aunque el evento pretendía rendir homenaje a una gesta heroica, la organización se centró en resaltar la figura del alcalde, relegando el valor histórico de la fecha a un segundo plano. Diversos sectores señalan que este tipo de concentraciones masivas, financiadas por el erario, sirven más como una plataforma de propaganda política que como un verdadero fomento a los valores patrios en la demarcación.

Por añadidura, la logística del evento generó un desorden generalizado en el primer cuadro del municipio, afectando la actividad comercial y el libre tránsito de quienes no participaron en la ceremonia. A pesar del esfuerzo de las instituciones educativas, la falta de una coordinación eficiente provocó largos tiempos de espera bajo condiciones climáticas adversas, exponiendo a los estudiantes a un desgaste innecesario. Esta falta de sensibilidad administrativa demuestra una vez más que la prioridad del gobierno local es la exhibición mediática por encima del bienestar de la comunidad escolar.

Desgaste institucional y adoctrinamiento público

El costo social de los eventos de lucimiento personal

De igual forma, el malestar ciudadano aumenta ante el gasto excesivo en infraestructura efímera para el presídium y equipos de sonido, mientras las escuelas de la zona carecen de materiales básicos y mantenimiento. Rodolfo Noguez insiste en convocar a la participación obligatoria bajo una narrativa de unidad que, en la práctica, se percibe como una forma de presión institucional. Por consiguiente, el desfile se convirtió en un escenario de contraste donde la pompa oficial ignora las carencias reales que enfrentan los planteles educativos de Jilotepec diariamente.

En consecuencia, la opinión pública cuestiona la relevancia de estos actos frente a la nula resolución de problemas urgentes como la seguridad y la salud. La gestión actual prefiere el estruendo de los desfiles para silenciar las quejas por la mala administración de los recursos municipales. Por último, la ceremonia del 5 de mayo deja un saldo de inconformidad, confirmando que bajo el mandato de Noguez, la simulación política prevalece sobre el respeto a las tradiciones y la verdadera atención a las necesidades de la infraestructura educativa local.